El romance de la Ardosa con el Real Madrid empezó en los 80, esa década canalla y quinqui de una ciudad que vivía de noche. La Quinta del Buitre jugaba en el Bernabéu y en esta bodega centenaria de la calle de Colón 13, en el barrio de Malasaña, había tanta parroquia madridista que el dueño cerraba el local para los forofos del equipo. La gente entraba por el portal, comía tortilla con callos y bebía Guinness (fue el primer bar de Madrid que la sirvió, en 1982).
Juan Carlos Sánchez, Sebastián Voces y Oliver Beare brindan por su club. Arriba, el bar lleno de teles.
Juan Carlos Sánchez, Sebastián Voces y Oliver Beare brindan por su club. Arriba, el bar lleno de teles.
Juan Carlos Sánchez, Sebastián Voces y Oliver Beare brindan por su club. Arriba, el bar lleno de teles.
Información publicada en la página 511 de la sección de En Portada de la edición impresa del día 06 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Cuando acababa el partido abríamos otra vez. El objetivo era que nadie nos molestara», cuenta Ángel Monje, dueño de una de las cervecerías con más solera de Madrid. Su padre compró en 1970 esta joya de madera y fachada de 1892, con vermut de Reus, Pilsner Urquell y «tapas finas». Tanta introducción sirve para contar la liturgia que los «madridistas entendidos» de la Ardosa siguen en cada partido.
Aquí no hay chavales disfrazados. Solo amantes del equipo blanco que se agachan para sortear la barra y se esconden al final del local. En la Ardosa llevan 30 años viendo al Madrid desde el mismo ángulo: de pie frente a una televisión grande y vieja, comentando cada jugada y bebiendo cerveza como si se fuera a acabar el mundo. Allí están Rafael, un juez jubilado, Tahiche el músico canario, Ana... Todos han vivido en la Ardosa los mejores momentos del Madrid. «El gol de Mijatovic en la séptima Copa de Europa. Ese fue el día más feliz. El peor, cuando Ramos falló el penalti contra el Bayern. Siempre lo veo desde esos dos escalones y no me muevo en todo el partido», continúa Ángel, que una vez al año invita a sus amigos a un partido en Inglaterra. Del equipo de Mourinho dice que es «el mejor del mundo». Y al Barça lo pinta como «el más teatrero y favorecido por Platini, Villar y los árbitros. Su única Champions merecida fue la primera», señala, mostrando una página enmarcada del As titulada Los robos del Barça. «¿Mi sueño en un Barça-Madrid? Ir al Camp Nou con la camiseta azulgrana y la bandera de España». Ana de Dios tiene 45 años y no falta jamás a un partido en la Ardosa. «Es el lugar más privado. Aquí no hay fanáticos. A veces viene gente del Barcelona y no hay movidas. Si no provocan todo está bien». En los encuentros decisivos cuelga una bufanda de Zidane -«el más grande, no hay otro como él»- para que les dé suerte. Jamás ve un partido sola. Y mucho menos en momentos «tan tristes como cuando perdimos la Copa del Rey en el Centenario, o tan alegres como la primera Champions que viví». Lo que espera Ana del Barça-Madrid mañana son «muchos goles». Y lo que le enfada es «mezclar deporte y política». «Nací en Asturias, me crié en París y vivo en Madrid. No soy de ningún sitio y esas cosas no las entiendo». Para Javier Casado lo peor del Madrid fue «el centenariazo» con el Depor: «Estaba en el campo y perder fue como insultar a una madre».
El equipo de Cristiano «es muy competitivo, pero le falta alma. Algo se ha perdido desde Juanito y la Quinta del Buitre, aunque se haya ganado mucho dinero». Del
Barça dice que es el mejor de la historia como plantilla y como ejemplo para el fútbol mundial. «Han creado una fábrica de jugadores única y una imagen de club basada en el buen juego y la cantera». Mañana verá un partido «que enfrenta a los dos mejores clubs del mundo dejándose la piel, solo comparable a una final de la Champions».
A la vuelta de la esquina, el dueño de la Ardosa tiene otro local -The Quiet Man- convertido ahora en un Marca Café. Hasta 17 pantallas (una más en el baño de hombres) y tres partidos a la vez ven aquí madridistas como Juan Carlos Sánchez, vestido con el 14 de Xabi Alonso. «Me han confundido con él muchas veces», dice orgulloso este forofo con abono del Bernabéu desde los 15 años. «El Madrid es un equipazo. El Barça, también, pero menos. Lo suyo es merchandising muy bien vendido».