El Athletic de las finales, la fiesta y el fútbol de alta escuela a las órdenes de Marcelo Bielsa es, cinco meses después, un polvorín. A los capítulos del verano, incluido el de la marcha de Javi Martínez al Bayern, se sumó ayer un grave incidente en el entrenamiento de Lezama que resume el circo en que se mueve el club rojiblanco: el técnico expulsó a Fernando Llorente, hasta hace nada bastión y símbolo del equipo, enviándole directamente al vestuario tras abroncarle por su comportamiento durante un ensayo ante el filial.
Información publicada en la página 45 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 02 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo que debía haber sido una sesión rutinaria, de pronto acabó con el rosarino dirigiéndose al delantero con ostensibles gestos de enfado, mientras los jugadores formaban un círculo en torno a lo que entendieron como una bronca, al parecer debida a que al entrenador no le gustaba un ápice cómo se estaba ejercitando Llorente, quien se encogió de hombros y, sin pensárselo mucho, emprendió el camino a la caseta. Focalizado el terremoto después en el párking, el jugador abandonó las instalaciones en su Porsche, sin realizar declaraciones, y con una sonrisa que esconde una trama ya incomprensible e incierta.
De hecho, no es más que otro episodio en la compleja relación que mantienen Bielsa y Llorente, forzado a permanecer en el Athletic después de que ningún club abonara su cláusula de rescisión de 36 millones de euros durante el verano, condición ineludible para su marcha de la entidad bilbaína desde que el presidente Josu Urrutia desvelara que el punta no quería renovar su contrato, que expira en junio del 2013.
90 MINUTOS EN 4 PARTIDOS / Ocurrió que tras el adiós de Martínez a cambio de los 40 millones de rigor, se depositó la esperanza en reconducir la situación, bien empleando parte de este dinero, bien acercando posturas entre todas las partes. Pero Bielsa parece que nunca ha dado su brazo a torcer, dando casi por hecho que Llorente es ya prescindible, de ahí que solamente haya disputado 90 minutos en los cuatro partidos para los que ha sido convocado, saliendo siempre desde el banquillo en la segunda parte. El asunto únicamente ha servido hasta la fecha para suscitar bandos, tanto entre la prensa, más proclive hacia el futbolista, como entre la afición, que se divide a partes iguales a favor de uno u otro.
Los deficientes resultados en este primer tramo de temporada, el último de ellos tras ofrecer una paupérrima imagen en Anoeta, han desembocado en una pérdida de fieles hacia los métodos y decisiones de Bielsa, que también ha dejado de contar con otro de los jugadores devotos de la hinchada, Toquero.
Aunque en sus exposiciones el míster siempre ha negado la mala relación con Llorente, pocos entienden ya su suplencia. Muchos se cuestionan cómo no se le vendió durante la pretemporada para lograr al menos 20 millones, a sabiendas de que a partir de enero Llorente podrá gestionar ya su futuro con cualquier otro club. En medio de este negro panorama, la figura del presidente Urrutia brilla por su ausencia.