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La situación del club azulgrana / La encrucijada tras un ciclo excepcional

Un Barça sin escudo

La elección de Tito Vilanova garantiza el modelo pero la marcha de Guardiola reaviva el entorno

Lunes, 21 de mayo del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
MARCOS LÓPEZ / DAVID TORRAS
BARCELONA

V einte años después de aquel minuto 111 que en el viejo Wembley cambió la historia del Barça para siempre, Ronald Koeman ya no está solo en la eternidad de un club que ha vivido su época de oro en el campo desde que se instaló la cultura cruyffista. Justo ahora, cuando se recuerda aquel 20 de mayo del 92, Pep Guardiola, la figura que ha sublimado el estilo de su maestro, más cruyffista que Cruyff, está a un paso de dejar el Camp Nou con una maleta llena de títulos y gloria, pero vacío de fuerzas y energía para continuar con una obra que sigue viva y que, de la mano de Tito Vilanova, merece continuar tal cual. Pero no será fácil. Ha perdido el escudo protector que Guardiola ejercía ante el peligroso entorno de toda la vida.

Abidal, con la copa en Wembley. JORDI COTRINA

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Abidal, con la copa en Wembley.
Leo, con la Champions de Roma.
Cruyff, en el Camp Nou en 1996, en un entrenamiento.
Ronaldinho, en París 2006.
Guardiola, en la ciudad deportiva, esta temporada.
Ronaldinho, en París 2006.

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Información publicada en la página 44 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 21 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

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Ha bastado que el técnico haya dado un paso atrás para que un sector del barcelonismo empiece a recuperar los tics de siempre, ajeno al cambio deportivo que ha vivido el club. Koeman hace tiempo que no está solo. A su lado le acompañan Belletti (el héroe de París), Etoo y Messi (los gladiadores de Roma) y un equipo, el de Guardiola, que alcanzó la perfección hace un año en el nuevo Wembley. Cuatro Copas de Europa, el símbolo de la nueva era que se inició con Cruyff y que ha convertido al Barça en una referencia mundial, y paralelamente una vida social llena de agitaciones.

La marcha de Guardiola abre ahora dudas sobre si la imagen de madurez y generosidad que exhibió el Camp Nou ante el Madrid, el Chelsea y en la despedida del técnico tendrá continuidad y si las cuentas pendientes que se han librado antes y ahora en el palco se reabrirán con más violencia. Con Guardiola, nadie se atrevido a meter baza. Ni los de dentro ni los de fuera. Y él se ha esforzado siempre en mantener la equidistancia (habló bien de Laporta, de Rosell, y de Núñez y Gaspart incluso), agradecido con quienes le eligieron y más que correcto con Rosell por más que su relación se haya mantenido en el punto justo de cordialidad y respeto. Pero sin llegar a tener un alto grado de confianza.

Veinte años y los mismos personajes para un Barça que a menudo no ha sabido mantener la velocidad vertiginosa que ha imprimido el equipo. Mientras estuvo Cruyff, Núñez no disfrutó de aquel dream team ni conectó nunca con su autor, enfrentados en guerras constantes. En cuanto se cargó de razones, como advirtió en una entrevista con este diario, para cargarse a Cruyff, lo hizo y, de paso, también enterró el modelo.

Las secuelas del nuñismo se prolongaron tres años con Gaspart en un club que descubrió, de nuevo, la depresión y el caos porque no sabía dónde iba. Entonces, la modernidad apareció en el Camp Nou con el rescate de la vieja idea. La pelota como fuente de vida. Llegó Laporta, cruyffista hasta la médula, en una fugaz sinergía de intereses con Rosell (el primero en irse) y Soriano (que también acabó dimitiendo), y rescataron a Ronaldinho de París para darle una inmensa y contagiosa sonrisa al Camp Nou levantando una idea que perdura.

CUENTAS PENDIENTES / Los que están ahora fuera (el laportismo) estaban antes dentro. Los que estaban fuera (el rosellismo) están ahora dentro. Y cada uno, unido a otro movimiento. El laportismo, emparentado al cruyffismo (le hizo Presidente de Honor), y el rosellismo, más ligado al nuñismo (le apoyó en las elecciones y provocó la renuncia de Cruyff a su cargo honorífico). Cada uno también ha gestionado de manera muy peculiar la oposición porque no han dejado de pelear por volver al palco. Unos han actuado desde el anonimato, ocultos tras terceros, pero sin dejar de murmurar e intrigar. Otros han ido pegando gritos por toda la ciudad, a pecho descubierto, mientras el equipo, que tenía lo más valioso del mundo (una idea), ha ido driblando ese ruido. Ahora, cuando Guardiola, prisionero de la fastuosa obra edificada en tiempo récord, da un paso al lado, agotado, seco, harto también de ser prisionero de su propio éxito, tal vez para que no le pase lo que sucedió a su maestro en 1996, el Barça se enfrenta a una nueva situación.

«'PRENDRE MAL'» / Y Tito, el mejor amigo de Guardiola, se enfrenta a una titánica tarea. Tan titánica que ni el autor de la mejor obra de la historia se ve con energía para seguir al frente. Pep conoce tanto al club que se va, como ya hizo de jugador, un minuto antes de «prendre mal». Ya ha estado muy cerca. Con algunos jugadores, a quienes ha reprobado duramente algunas actuaciones, y no siempre por cuestiones deportivas, en un vestuario que ha vivido más tensiones en unas semanas que en tres años. Con los comentarios despectivos que han afectado a colaboradores suyos como Estiarte, el único que de momento ha dicho que se irá con él, y que han surgido del propio club.

La despedida pública de Guardiola ha sido impecable, pero de puertas adentro ha dejado heridas. Su largo silencio para decidir si seguía o no ha sido objeto de reproches entre algunos directivos, que ya se referían a él como «el dalai lama». El técnico animó a Tito a dar el paso de sucederle, aunque su segundo no dio el sí hasta el último día y el nombramiento se precipitó en contra de la voluntad de Guardiola. Pero el club quiso dar una prueba de firmeza y de compromiso con Vilanova, y no generar incertidumbre y todo tipo de especulaciones. Fue la primera apuesta de Zubizarreta, y Rosell la asumió. La cuestión es si es una convicción capaz de resistir un Barça que en una semana dejará de escuchar la Paraula de Pep. Si será guardiolista sin Guardiola.

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