el Barça recibió ayer el último premio que le faltaba como recompensa y reconocimiento al glorioso 2011 que protagonizó con la conquista de cinco títulos. Un galardón que acarició hace dos años y que entrará por primera vez en el museo: el Laureus al mejor equipo mundial del año, la máxima distinción que se concede en el deporte.
El Barça gana el Laureus al mejor equipo del 2011. ATLAS
Información publicada en la página 46 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En Londres se saldó anoche una deuda de hace dos años. Entonces, tras sumar los seis títulos del 2009, todos los que disputó el Barça de Pep Guardiola, el ganador del Laureus fue el equipo Brawn de F-1. Esta vez, con un trofeo menos (solo faltó la Copa del Rey a la Liga, la Champions, las dos Supercopas y el Mundial de Clubs), el equipo de Guardiola se impuso a la escudería Red Bull.
UNA DE TRES / Sandro Rosell recogió una de las tres nominaciones a las que aspiraba la representación azulgrana. A Leo Messi se le escapó por tercer año el del mejor deportista, que logró Novak Djokovic. A Eri Abidal, aspirante a la mejor reaparición, le arrebató el suyo Darren Clarke. Si dieran un trofeo a la humildad, uno de los nominados sería Javier Mascherano.
Le apodan el Jefecito, y es un seudónimo del que reniega - «nunca me ha gustado que me llamen así, ni lo soy ni me siento de esa manera ni intento parecerlo»-, pero cuando el centrocampista está ante un micrófono exhibe dotes de liderazgo. Habla con la misma determinación que muestra en el campo. Y con la misma modestia, sin sentirse más que nadie. Con el criterio de llamar las cosas por su nombre, asumiendo que la Liga está difícil y que la eliminatoria ante el Valencia no está sentenciada.
RESISTIR EN LA PRECARIEDAD / «Si el Madrid gana todo lo que tiene que ganar, le aplaudiremos y le felicitaremos», afirmó Mascherano, sin renunciar a la remontada de siete puntos. «No podemos pensar que esto está resuelto. Que ellos empiecen a perder puntos y que por no hacer nuestro trabajo nos arrepintamos. Un tropiezo suyo nos mete en la Liga», sostuvo.
Antes está la Copa. El mensaje de cautela de Guardiola ha calado tras el susto de la vuelta ante el Madrid. Tres empates y una victoria sobre la Real Sociedad revelan que el juego no es fluido. La época de carestía -futbolística y humana por las numerosas bajas- les emplaza a resistir a la espera de tiempos mejores.
La lesión de Busquets ha acentuado la precariedad. El Barça mantendrá la incógnita sobre el mediocentro hasta mañana. Mascherano espera ver a Busi restablecido del profundo corte que sufrió el sábado. También espera ver a Puyol y Piqué en la defensa. «Son la mejor pareja de centrales del mundo; cuando les ves, parece que lleven toda la vida jugando», apuntó. Con todos ellos en el campo, él se sentaría en el banquillo. Haber sido un hombre clave la temporada pasada, no ha elevado su ego. «El año pasado jugué los partidos importantes por las lesiones de los demás», admitió. Este año, los ha visto casi todos desde el banquillo y no está dolido. «Me sabría mal no estar preparado para afrontarlos. Pero, para mí, todos los partidos del Barça son importantes porque debo estar de la mejor manera para conservar mi sitio », dijo, como si fuera un meritorio en peligro.
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