El Barça Regal levantó su cuarta Lliga Catalana consecutiva en Badalona (69-76). Parecía lo lógico entre dos equipos situados en las antípodas. Pero el FIATC Joventut no se lo puso fácil al campeón de la Liga Endesa -nada que ver con la derrota de 40 puntos de hace un año- y eso dejó una sensación de orgullo entre los aficionados verdinegros que despidieron a sus jugadores con gritos de ¡Penya, Penya! Corren tiempo complicados en Badalona y hacerle sombra al gran rival es un premio suficiente para un equipo como el de Salva Maldonado que maneja un presupuesto ocho veces inferior a su rival.
Información publicada en la página 49 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No fue un espectáculo brillante como podía esperarse de un partido festivo. Los árbitros asumieron demasiado protagonismo y convirtieron el partido en un carrusel de faltas personales (53 en total) y también de tiros libres (57 entre los dos equipos). La final perdió todo el ritmo que podía esperarse entre dos conjuntos que salen aún verdes de la pretemporada y necesitarán aún algún tiempo para llegar a un buen ritmo competitivo. Ni Barça ni Penya están para alardes en estos momentos, aunque la Liga Endesa empiece este fin de semana. Así que el pastido se resintió en exceso.
Hubo acciones esporádicas. Fogonazos individuales interesantes más que juego colectivo en un partido que, a pesar de moverse en márgenes muy cortos (la Penya entró en los últimos cinco minutos a cuatro puntos de distancia, 62-66), nunca dio la sensación de peligrar para los barcelonistas.
Lorbek, Huertas y Mickeal (tras el descanso) fueron lo mejor en el bando barcelonista, que sigue arrastrando a varios jugadores que aportan poco (Sada) o nada (Wallace, 0 puntos, 2 rebotes en 12 minutos), que necesita un paso adelante de otros como Tomic (9 puntos y 5 rebotes en 19 minutos) o Rabaseda (4 puntos en 12 minutos) y, sobre todo, que los jóvenes dejen de ser testimoniales, como Abrines (un tiro fallado en 10 minutos, 0 rebotes y asistencias) o Todorovic (tres minutos en cancha).
En Badalona resultó gratificante ver el juego de Manny Quezada, un escolta que parece salido de los playgrounds neoyorquinos, un jugón que sumó 19 puntos, la seriedad de Gaffney, un alero que se vacía (14 puntos y 10 rebotes) y los buenos minutos de dos jóvenes de la casa: Guillem Vives, en su papel de base en sustitución del lesionado Corey Fisher, y de Alex Barrera.