Pues a la media hora de partido y en Vallecas, un barrio obrero de Madrid, sin el glamur y lujo del paseo de La Castellana, el Barça mandó el penúltimo mensaje antes de que se vaya Guardiola. Que se irá, para suerte del madridismo porque le pierde, al fin, de vista. Se irá, pero ayer ordenó con un fútbol contundente (0-7) que fueran retirando las vallas que rodeaban La Cibeles, en el centro de la capital, desmontando el escenario preparado para recibir a los soldados de Mou porque el campeón tiene todos los números para perder la Liga. Pero hasta el final seguirá peleando. Aunque solo sea por salvar el honor de Guardiola, el técnico que los ha colocado en el centro del mundo. En Vallecas, ni 40 minutos de partido, y el Barça ya ganaba con comodidad (0-3) porque Messi se ha empeñado, además, en irse de vacaciones con un par de récords personales. El Pichichi, ya empatado con Ronaldo (43 y 43), y el récord de otro siglo de Gerd Muller (65 para Leo, 67 para el Torpedo).
Información publicada en la página 44 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 30 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
ALVES, SUPLENTE / Tras una semana trágica (derrota con el Madrid, eliminación europea con el Chelsea y adiós de Guardiola), el equipo se levantó al instante con esa fuerza competitiva que anida ahí dentro. Y eso que el Rayo, valiente, atrevido, se fue a buscar a los azulgranas al área de Pinto. Sí, ¡Pinto, titular! Pero no fue el único cambio sustancial que realizó el técnico en un equipo que no deja jamás de competir. Alves, por segundo partido consecutivo (Chelsea y Rayo), se quedó en el banquillo. Tal vez no sea casual porque Guardiola seguirá hasta el último día trabajando para el futuro.
Él no estará, pero sí Tito. Y ayer, cuando Montoya, que conectó bien con el chispeante Pedro y el genial Messi, cabalgó por la banda derecha estaba enviando dos mensajes. El primero es que hay vida más abajo con Montoya, y el segundo, que si se despista el brasileño tendrá problemas. No solo en el futuro sino también en el presente. Ahora, cada partido es un examen para cualquier a. No solo pensando en el hoy sino en el mañana. Para Messi, en cambio, los exámenes son a cada minuto. Participó en seis de los siete goles del equipo con una ambición desmedida, castigado él más que nadie por esa doble derrota que le devolvió a la condición humana. Anoche, en el frío y lluvioso Vallecas, Messi se reencontró con Messi.
DELANTEROS CON CHISPA / Para empezar, y tras una recuperación de Alexis, que conectó con el honrado Keita, antes de descubrir la irrupción de Pedro por la banda derecha, Messi marcó el 0-1. Jugada de toque, paciencia y arrancar espacios donde antes solo existían piernas de jugadores del Rayo. En el segundo tanto, Messi se disfraza de Keita para robar un balón y abrirle la pradera vallecana a ese chileno valiente que juega cada partido como si fuera el primero de su vida. El disparo de Alexis no habría entrado, pero Rober, el defensa del Rayo, se comió el palo y llevó la pelota a la red. Además, se lesionó.
MONTOYA, DOS LATERALES EN UNO / En el tercero, otra jugada celestial de Messi permitió a Keita hallar el premio que merecía. Pasados los cinco minutos iniciales de susto mientras Pinto le cogía las medidas a las botas, el Barça se dio un festín. Gracias a la conexión de sus tres delanteros (Pedro, Alexis y Messi), el equipo vivió tranquilo. Llegó y marcó. Mientas tanto, Puyol, un coloso, y Mascherano, fiable, no dejaron solo al novel y poderoso Montoya, en quien Guardiola confía tanto que empezó de lateral derecho y luego, cuando entró Alves, acabó de lateral zurdo.
Con Cesc, Iniesta y Valdés en el banquillo, Piqué y Xavi en casa lesionados, el Barça demostró que juega con honor. En la segunda mitad, corrió más que en la primera y marcó más: Pedro, Thiago, cabezazo, Pedro, de nuevo, y Messi para concluir como empezó. Donde quiso y como quiso Leo. Mieentras Pinto volaba con acierto por Vallecas la noche en que reapareció Afellay y dejó sola, y ya sin vallas, a La Cibeles.