El Athletic no permitió la sorpresa y fulminó al Mirandés en un cuarto de hora. El conjunto de Bielsa no permitió soñar a los jugadores de Carlos Pouso y se clasificó para la final de la Copa, su trigesimosexta final (6-2). El Mirandés, ya eliminado, se reivindicó en la segunda parte.
La ilusión del Mirandés de dar la campanada en San Mamés y clasificarse por primera vez para la final de la Copa terminó muy pronto. No hubo color. Dio la impresión de que el fabuloso y copero ambiente de La Catedral hizo daño en la cabeza y también en las piernas del equipo de Pouso, que, hasta anoche, había tenido un extraodinario comportamiento en el torneo tras eliminar a tres clubs de Primera (Villarreal, Racing y Espanyol).
El Mirandés viajó a Bilbao con la misión de sorprender al Athletic de Bielsa, que ya había ganado en Anduva por 1-2. Pouso, que diseñó esa camiseta verde manzana, el color de la esperanza, en homenaje al Borussia de Dortmund --un capricho, según el técnico--, sacó a toda su artillería para lograr la hombrada: a los Iribas, Lanbarri, Alain y el ya famoso Pablo Infante, el goleador de la Copa. No se dejó a ningún delantero en el banquillo. El Mirandés debía marcar dos goles en San Mamés para eliminar al Athletic.
Pero enfrente se encontró a otro club que quería volver a disputar otra final de Copa tres años después de su enfrentamiento ante el Barça en Mestalla. Bielsa se había tomado este partido muy en serio. Hizo por primera vez rotaciones ante el Espanyol --reservó a tres titulares-- pensando en la Copa e incluso entrenó los lanzamientos de penalti. El Athletic sorprendió por su ausencia de intensidad. Quiso que el Mirandés se acercara a su área, jugó mucho más lento que en la Liga. En el fondo se escondía para buscar el gol ante un Mirandés nervioso, mal colocado y fallón. La tensión.
Los leones dieron uno, dos y tres mortales zarpazos en 22 minutos. Tres goles en tres disparos a puerta. Muniain (m. 11) e Iraola (m. 14) decidieron la eliminatoria en un cuarto de hora. El tercero llegó en un cabezazo de Aurtenetxe (m. 22). Los jugadores de Pouso apretaron cuando se sacudieron los nervios de encima. Solo entonces crearon problemas a la defensa vasca. En la segunda parte, el Mirandés disfrutó del escenario, se quitó los complejos y marcó. La grada aplaudió los goles de Blanco (m. 57, 85) y también los de Llorente (m. 71, 74.). "Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid", cantó San Mamés.
23/05/2012 Sociedad
22/05/2012 Sociedad