No ve mucho, más bien poco, pero donde mete el ojo mete la bala. O, mejor dicho, la flecha. Porque esta es la gran habilidad de Im Dong Hyun, un portentoso arquero surcoreano de 26 años que ayer, en Londres, demostró una vez más porque es el favorito para colgarse la medalla de oro de la especialidad.
Información publicada en la página 312 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 28 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Im, que tiene tan solo un 20% de visión en el ojo derecho y un 10% en el izquierdo, se mueve por su afinada intuición. Sabe que la diana está al final del campo de tiro, pero de hecho no la ve. Como tampoco vislumbra un teclado cuando se sienta delante de un ordenador. Pero a pesar de esa discapacidad, Im dio ayer toda una exhibición en la ronda clasificatoria de 72 flechas, en la que batió el récord del mundo con 699 puntos (el máximo son 720), superando su propio registro mundial, fijado hasta ayer en 696.
A POR EL ORO INDIVIDUAL / «Cuando me fijo en la diana, miro hacia abajo y trato de diferenciar los colores, el resto no me supone ningún problema», explicaba Im en una entrevista con la agencia Reuters hace unos días revelando parte del secreto que le permite hacer diana para desesperación de sus rivales, la mayoría de ellos también surcoreanos, ya que este país es la gran potencia en la actualidad en el tiro con arco (oro por equipos en Atenas 2004 y Pekín 2008). Dos medallas relucientes que Im guarda en su casa pero ahora lo que busca es el oro en la prueba individual. El reto que le ha llevado hasta Londres a pesar de la dificultad.
Sin embargo, este arquero no se siente en inferioridad respecto de sus rivales. Ni mucho menos. Se considera uno más en la competición y lo cierto es que tampoco ha hecho nada para mejorar su deficiencia. No quiere gafas de ver porque le hace sentir «menos cómodo» cuando dispara ni tampoco ha querido pasar por el quirófano. Considera que su ceguera parcial es algo normal con lo que ha convivido desde pequeño y no supone ninguna excusa cuando falla ni una alegría sobredimensionada cuando acierta.
LA INFLUENCIA DEL PROFESOR / Tal es la personalidad de Im, marcada ya desde los 10 años por un profesor en la escuela de Primaria de Cheongju, quien le animó a dedicarse a este deporte porque siempre jugaba con un arco. Luego le animaron sus padres, al verle desfallecer ante tanta dificultad. Su tenacidad hizo el resto. Im es ahora el rival a batir y el favorito para colgarse el oro.