"Que de la mano / de Leo Messi / todos la vuelta (olímpica) vamos a dar". Los argentinos deliraron ayer por la noche con la victoria de la selección por 4-0 frente a Ecuador, en el primer partido del año por las eliminatorias para el Mundial 2014. El triunfo aplastante llevó la firma del mejor del mundo. El astro del Barça hizo un gol extraordinario y, durante su festejo, anunció al planeta que será padre, escondiendo el balón debajo de su camiseta. Pero Messi fue, además, el protagonista de los goles anotados por Agüero, Higuain y Di María, y pudo haber convertido otros dos tantos más. "Jugó 10 puntos", parecieron decir, a coro, la mayoría de los periodistas que presenciaron el partido en el estadio del River Plate. La noche fue perfecta: Argentina pasó a liderar las eliminatorias sudamericanas y Leo hizo todo de maravilla.
"Fuimos a buscar el partido y el equipo jugó bien", dijo la Pulga al final del encuentro". Messi sabe igual que al equipo que dirige Alejandro Sabella le falta mucho para estar a la altura de las aspiraciones nacionales, esas que ya tienen la forma de consigna patria. "Tenemos que mejorar y seguir creciendo”, señaló. El próximo partido de la Argentina por las eliminatorias tendrá lugar en Asunción, ante Paraguay. Será en septiembre.
Argentina se volvió letal a partir de los 20 minutos del primer tiempo. El entrenador ecuatoriano, Reynaldo Rueda, dispuso de un esquema celosamente defensivo. Había dicho, antes del partido, que a Messi solo se lo frena "con una ametralladora". Los ecuatorianos nunca lo pudieron detener. Y eso terminó por hundirlos.
El primer gol juntó a Messi con Di María y un Agüero implacable. En el segundo, el crack del Barça comenzó a apilar rivales en el medio y habilitó magistralmente a Higuain, quien en esas circunstancias, no suele perdonar. El broche de oro llegó sobre la media hora. Messi arrancó de nuevo a toda velocidad y, en las puertas del área, se la cedió a Higuain. El atacante del Madrid la devolvió a un toque y Leo, de primera, la clavó en el ángulo. El estadio del River Plate enloqueció. Messi lo gritó con ganas, para que lo oyeran en todas partes. De repente, pidió la pelota y la guardó debajo de la camiseta, como suelen hacer los futbolistas que dedican sus tantos a los hijos que están por nacer. Días antes, la Pulga evadió con altura la pregunta sobre el presunto embarazo de su novia Antonella Rocuzzo. "Como siempre, Messi habla en la cancha", dijo el diario La Nación, sobre lo que todos entendieron como su respuesta.
"Y un día, Messi se recibió de ídolo en casa", dijo, en tanto, el portal del diario Clarín. "¿Cuánto hace que un jugador de la Selección no arranca la ovación de toda una cabecera, con mil flashes disparándose, por el solo hecho de acercarse a ejecutar un corner? Cada arranque fue acompañado por un murmullo. Cada toque de primera, un olé. Cada tiro al arco, un aplauso cerrado. Hubo noches en las que, aquí mismo, Messi supo de murmullos impacientes. Esta vez no", agregó Clarín.
Leo estaba feliz la noche del sábado. Los argentinos, también. "A Messi, más que exigirle, hay que agradecerle", dijo el técnico Sabella. "Por suerte, lo tenemos nosotros, hay que rodearlo, tenemos que ser un equipo estructurado y acompañarlo para que logre su máxima expresión", añadió el entrenador. Lo de anoche sirvió para encender otra vez la llama de las ilusiones.