Ni en sus mejores sueños habría imaginado Tito Vilanova, el entrenador del Barcelona, disfrutar de un inicio de temporada así. El equipo ha perdido la Supercopa de España con el Madrid, pero, a cambio, ha sumado 12 puntos de 12 posibles. O sea, la perfección. Y, además, el Madrid de Mourinho se encuentra a ocho puntos, una renta inimaginable también sin haberse cubierto el primer mes del curso. Con el equipo embalado en la Liga y a punto de debutar en la Champions (lo hará el miércoles en el Camp Nou ante el Spartak de Moscú), Tito cumple hoy 44 años, convertido en entrenador del Barça, sucediendo a su amigo Pep Guardiola.
Mientras éste se encuentra en Nueva York disfrutando de su año sábatico, elegido voluntariamente, Tito ha seguido la línea trazada hace cuatro años. Mantiene la esencia futbolística, introduce pequeños retoques, juega, de manera casi indestructible, con el 4-3-3, y ha hecho rotaciones, en las que ha estado incluido incluso Messi (fue suplente en Getafe) no solo para obtener un excelente rendimiento de todos sus jugadores sino para darle valor a la plantilla.
El único problema que ha empañado este inicio de ensueño para Tito han sido las lesiones. Puyol, que fue el último en caer, deberá estar entre cuatro y seis semanas de baja por la lesión que padeció en la rodilla izquierda el sábado ante el Getafe. Tampoco Iniesta está recuperado de la lesión en el aductor que sufrió en la selección española. También Alexis volvió con el aductor dañado de la selección chilena. Y la gripe que cogió Jordi Alba tras el partido de España contra Georgia le impidió jugar en Getafe porque aún no se ha entrenado ni un solo día con sus compañeros.
Mientras el Madrid arde, con Mourinho enfrentado a todos, con un triste Ronaldo, Tito comanda con naturalidad y calma al Barcelona. Por eso, tal vez, ha dado hoy, el día de su cumpleaños, jornada libre a la plantilla para que descanse. Este martes por la tarde, el Barça hará el último entrenamiento antes de su debut en la Champions frente al Spartak de Moscú.