No ha de ser nada fácil haber pertenecido a 'La Roja' más admirable y acabar haciendo el ridículo en `la rojita¿, con minúsculas. No ha de ser cosa asimilable así, de pronto, ser la admiración europea y terminar siendo la mofa olímpica, que eso sí es mundial. Y máxime si, como en el caso del lateral campeón, Jordi Alba, alguien te sugirió, te ayudó a pasar ese mal trago, librándote del viaje a Londres-2012.
Pero, no, Alba, como buen campeón, como gran olímpico (¿gran olímpico? ¿qué es eso, siendo jugador del Valencia, rutilante fichaje del Barça, auténtico campeón de la Eurocopa, miembro honorífico del campeón mundial?), no quiso perderse la cita olímpica. Por no perderse, no se perdió ni siquiera el desfile por la campiña inglesa, entre camas y niños enfermitos.
Es ahora, cuando ha sufrido una de las mayores humillaciones de su brillante carrera deportiva (Alba jamás volverá a ser maltratado como lo fue ante Japón y Honduras), cuando puede estar dándole vueltas al error de no haber hecho caso a aquel que le dijo que le protegería frente a Luis Milla y la España profunda si anunciaba su deseo de coger vacaciones. SI decidía celebrar la Eurocopa y tomarse el descanso merecido tras conquistar el tercer título grande. Ignoro si Mata y Javi Martínez contaron con la protección de sus clubs para soportar esa decisión. Jordi Alba sí la tuvo y la rechazó.
Y ahora, tras la vergüenza inmensa, tremenda (no han sido eliminados de cualquier forma, por un cúmulo de injusticias ¿olvídense del penalti de ayer, por favor- o por auténticas potencias futbolísticas), regresarán a casa con el rabo entre las piernas, más Alba que Mata o Martínez, pues el nuevo lateral azulgrana sí fue artífice de aquella enorme conquista.
Y, en efecto, quienes sugirieron a Alba que se fuese de vacaciones, que España entera lo entendería, le dijeron, por supuesto, que no es lo mismo pisar, por vez primera, el vestuario de los campeonísimo azulgranas siendo campeón, que siendo un fracasado. Alba sigue siendo campeón de Europa, ¡vaya si lo es!, pero ya no es lo mismo, pues entrará en ese santuario de estrellas con una medalla de cartón colgada del cuello. Y sin el agradecimiento de España. Entera.