Ha sido el hermano mayor del waterpolo español durante muchísimos años. Y no hablamos de Pedro García Aguado, Toto, estrella del programa televisivo y que fue su compañero durante algunos años en la selección. No. Se trata de Iván Pérez, esa mole de hierro con un corazón cinco estrellas que, después de 32 años jugando al waterpolo, de 15 en la selección española y de cuatro Juegos Olímpicos
Información publicada en la página 65 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 22 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-los últimos serán los próximos de Londres- ha decidido poner punto final a su dilatada carrera deportiva. El waterpolo se quedará sin uno de sus boyas más ilustres, uno de los jugadores más duros en el agua, pero que enseguida será uno de los compañeros mas añorados.
Rodeado de toda su familia, amigos, compañeros de selección, deportistas del CAR de Sant Cugat e incluso del presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, el jugador hispanocubano se emocionó hasta la lágrima cuando adelantó ayer la noticia. «Son muchos años al máximo nivel y estoy cansado. He aguantado todo lo posible, pero ya no puedo más, no me veo con fuerzas para seguir», aseguró Iván Pérez antes de dar las gracias a absolutamente todo el mundo y, sobre todo, a quienes han compartido selección con él durante tantos años. «Echaré muchísimo de menos el vestuario porque allí no dejo solo compañeros, sino amigos y hermanos para toda la vida», dijo el hermano mayor de todos ellos.
Y es que la trayectoria del gigantesco pivote ha sido larga y muy densa. Ya participó en los Juegos Olímpicos del 92, en Barcelona, defendiendo a la selección cubana. Tres años después desembarcó en el Poble Nou y en 1997 logró la nacionalidad española por vía matrimonial. El veto cubano le impidió participar con España en los Juegos de Sídney (2000), pero no en los dos siguientes: fue sexto en Atenas 2004 y quinto en Pekín 2008. Desde su debut con España en 1997, ha sido dos veces campeón del mundo (1998 y 2001), una vez subcampeón (2009) y una vez tercero (2007), y es el único superviviente, junto con Guillermo Willy Molina, del título universal logrado en Fukuoka 2001.
La medalla que falta
Con ese historial (fue bronce también en el Europeo del 2006), está claro que la única medalla que le falta es la olímpica. Por eso estos próximos Juegos de la despedida en Londres tienen un significado particular. «Los estamos preparando de una forma especial, con mucha intensidad, y en mi caso más porque sé que son los últimos y que ya no habrá otra oportunidad de lograr la medalla que me falta».
El 12 de agosto, esa es la fecha de caducidad del Iván Pérez waterpolista, que aquel día ya habrá cumplido los 41 años y se habrá vaciado, como siempre, para ayudar al equipo. ¿Qué pasará después? Lo que es seguro es que no se desligará de su deporte de toda la vida, que heredó de su padre, también olímpico. «De momento voy al paro, ya se verá dónde pondré el huevo en el futuro», aseguró ayer. «Tengo el título de entrenador y, tras 32 años de aprender, alguna cosilla podré enseñar para que otros logren lo que yo no he podido».