David Torras
Periodista
Jose Mourinho no es Harry Potter, como él mismo se ha encargado de proclamar para cubrirse las espaldas tras el empate en Mallorca, pero le encantan los trucos. Empezó con Messi y el teatro, y desde entonces, no ha parado. Cada vez que el Barça se cruza en su camino, Mou hace su representación, entre lo que parece una obsesión y las ganas de provocar y tocar la fibra al club en el que realmente le gustaría estar y que le rechazó. Nunca se lo perdonará.
Información publicada en la página 48 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 03 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Una de las muchas diferencias con Guardiola es que a Mourinho el ruido le motiva, es un foco de energía y lo utiliza como un mecanismo más de su trabajo. A Pep, en cambio, le desgasta y prefiere evitarlo. La cuestión es que Mou está dispuesto a pasarse el año con sus trucos y mensajitos, y habrá que ver hasta dónde llega la paciencia azulgrana.
De momento, él va hablando. Que si el Barça solo puede jugar con 11 y a menudo juega contra 10, que es un bloque hecho y él acaba de empezar, que sus equipos explotan en el segundo año, que no le daría el Balón de Oro a Iniesta y, la guinda, que Ronaldo no es un piscinero, que van a por sus tobillos y que no le protegen como a otros... Tampoco hace falta que disimule. Los otros son solo uno: Messi, que no se cae ni cuando lo tiran. A Ferguson le debe haber hecho gracia este truco. Cuando Mou entrenaba al Chelsea, el Ronaldo del Manchester era un teatrero.
Pero en Madrid están encantados. No hay nada que más les guste que cuestionar el poder del Barça. Llevan así más de dos años y cuando más hinchado estaba el globo más fuerte les ha explotado en los morros (2-6 y 0-2 ¿recuerdan?). Ahora han encontrado alguien que les ayudará, alguien que les regalará los titulares que antes tenían que poner a cara descubierta. Y en eso están. Empate en Mallorca: ración de mourinhismo. Y un poco del caso Ibra de complemento. Del fiasco de Kaká, tanto o más caro que el sueco (65 millones) y que junto a Ronaldo y Benzema solo sirvió para quedarse otra vez en blanco, ni una palabra.
Así que, como dijo Guardiola, pónganse cómodos para divertirse con el equipo y para contemplar la obra que tiene preparada Mourinho. No hará de Harry Potter. Será un largo thriller psicológico.
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