Pura casualidad, ya les contaré. Las gentes de Francesc Cánovas y Xavi Muñoz, director y jefe de producción del divertido, entretenido, curioso y folclórico cortometraje Chorreo, la gran broma de 2-6, no habían planeado semejante coincidencia. Es más, su única intención, su solitaria batalla, era que los cinéfilos, los apasionados del fútbol, los seguidores de la religión balompédica, la gent blaugrana en general, pudiesen ver, en pantalla gigante y ¡gratis!, su divertida obra. No más. Ni menos. De ahí que la oferta de la empresa de los Verdi (Torrijos, 49, desde hoy hasta el próximo jueves, a las 22.00 horas) les sonase a gloria, a fiesta, a placer, a reconocimiento, a mérito, a gracias.
No pensaron que el domingo, 2 de mayo, se cumple, exactamente, un año de lo que Luis Enrique, exfutbolista del Real Madrid y del Barça, actual técnico del filial azulgrana, calificó, ni más ni menos, que de «orgasmo futbolístico», la victoria azulgrana (2-6) más parecida al legendario, mítico y glorioso 0-5 de la etapa liderada por Johan Cruyff.
Chorreo, un corto que cuenta con el apoyo del Centre d’Estudis Cinematrogràfics de Catalunya y que se realizó con un puñado de cientos de euros, es, según Francesc Cánovas, «una gran broma, un corto para futboleros y culés y que, a lo sumo, solo pretende ser un gran recuerdo, azote de la merengada, ahora tan feliz, y de toda su corte mediática». Cánovas y Muñoz no pretenden otra cosa que «divertir y emocionar» a la vez.
GRACIAS BOLUDA / Los personajes que aparecen en el corto, de 27 minutos y que debe su titulo a la deliciosa metedura de pata de Vicente Boluda, presidente del Madrid, son totalmente realidad dentro de un contexto real. No son, reconocen los impulsores de la broma, caricaturas a lo Crackovia, no, sino gentes que sufren y viven en realidad la pasión que les provoca el siempre considerado partido del siglo. Cesc es un barcelonista castigado por la crisis económica, que se reune con sus amigos Blai, culé sufridor, e Isi, un madridista clásico.
Es evidente que la idea de los promotores de este homenaje, de este original Chorreo, no es hacerse ricos, ni mucho menos, ni ganar premio alguno, sino reflejar e, incluso, dejar un recuerdo en las filmotecas de que un día hubo un equipo de fútbol que fue el centro del mundo. ¿Y cuál fue su secreto? El trabajo bien hecho, que no tiene fronteras. Como este corto divertimento.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad