La actriz Tilda Swinton aseguraba en una entrevista reciente que, una semana antes de ganar el Oscar por su papel en Michael Clayton, llamó a su agente en Londres para saber de qué iba eso de los Premios de la Academia. Difícil de creer. Sería un poco como decir «no sé qué es Lady Gaga». A Lady Gaga no se la busca, Lady Gaga viene a por ti.
Información publicada en la página 48 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
La mayor estrella del pop actual te asalta desde las ondas televisivas y radiofónicas, las revistas de todo género y categoría, los banners de politonos en flash, etcétera. Aunque no te interese conocerla, antes o después reconocerás su nombre y su cara; eso si aciertas a verla debajo de lo que sea que ese día se haya pegado a la cabeza.
Ayer, en los premios MTV Video Music Awards, lo que sea era un filete. Solo por eso ya habría ocupado hoy páginas en todos los diarios, pero es que, además, Gaga dominó la noche con victorias en ocho categorías, siete de ellas para su single Bad romance, incluyendo vídeo del año. Salió a recoger este último premio con un outfit hecho por entero de trozos de carne -o algo parecido-, evolución festiva del biquini también cárnico que luce en el último Vogue Hommes Japan.
Cher, presentadora, sostuvo a la artista su bolso de carne durante un discurso final que incluyó el anuncio del título de su próximo álbum, previsto para el 2011: Born this way (Nacida de esta manera). Gaga aprovechó para cantar a capella el estribillo del tema titular, en una de las pocas voces en directo que se oyeron durante la noche. Vestido de carne, gran anuncio de disco, avance en vivo. La noche era suya. Lady Gaga volvía a ganar.
TRABAJO EN EQUIPO / ¿O deberíamos señalar como ganador a Haus Of Gaga? Nos referimos al equipo creativo de la artista, que incluye al director de videoclips Jonas Akerlund -Bad romance no es suyo, pero sí el tarantiniano Telephone, con Beyoncé como artista invitada-; su mánager, Troy Carter; y el núcleo central formado por su colaborador Matt Williams y el estilista Nicola Formichetti, quien acaba de firmar como nuevo director creativo de Thierry Mugler. Lady Gaga es, como el cine y el espectáculo, resultado, ante todo, de un trabajo en equipo. Un simple producto, dirán los escépticos; y tampoco original, añadirán.
Y tienen algunos motivos para pensarlo. Gaga no es una artista nacida con una visión, sino que para encontrar su voz actual tuvo que pasar por múltiples fases -rock, canción de autora, glam-rock- y conocer a muchas personas, entre ellas el productor Rob Fusari, que aparentemente se basó en la reinvención urdida por Timbaland para Nelly Furtado en su construcción de Lady Gaga; o el escritor, productor y DJ Brendan Sullivan, quien la introdujo en el mundo de Andy Warhol y la animó, así, a saltar de la persona al personaje. Hoy en día, los periodistas que se dirigen a ella llamándola Stefani -su nombre real es Stefani Joanne Germanotta- reciben tan solo el silencio.
La feminista Camille Paglia ha sido una de las voces que más ha puesto en duda su originalidad. Ella asegura que roba de Madonna, algo que, por otro lado, Gaga parece reconocer abiertamente: uno de sus últimos estilismos -el del vídeo Alejandro- era una apropiación de la Ciccone de la gira The girlie show, aunque con algún giro futurista. Pero Madonna también ha robado lo suyo y, además, últimamente se toma demasiado en serio a sí misma, al contrario que su loca sucesora. La gira Monster Ball Tour -el 7 de diciembre, en Barcelona, y el 12 en Madrid- se presenta cien veces más divertida que aquella de Sticky & sweet.
MODO DE VIDA / Aunque a Gaga le falta, por otro lado, el olfato para el hit de Madonna, nos lo ha hecho olvidar con sus curiosos números diarios. Ella no vende solo música sino toda una experiencia, o, si quieren, hasta un modo de vida: una llamada a salir de los comportamientos y estilismos rutinarios para vivir como uno quiera. El mensaje implícito en la vida y obra de David Bowie, Marc Almond, Madonna y una cierta raza de artistas -dislocados, únicos, icónicos- en aparente vía de extinción, bajo el yugo de los grupos normales, auténticos, etcétera.
Al fin y al cabo, ¿qué es la normalidad? Cada uno debería elegir su propio ritmo, como Gaga defenderá con insistencia en su nuevo disco. Así lo describió a la revista i-D: «El mensaje, las melodías, la dirección, el significado, lo que significará para mis fans y lo que significará para mí en propia vida, es liberación absoluta».