Retroceda el lector a su infancia y mire a través de los ojos de un niño que, «bocata de Nocilla en mano y tras aparcar la bici», descubre de repente a través de la vegetación una insólita forma cóncava de cemento, con dos impresionantes peraltes que alcanzan los 90 grados en su punto más alto. «¿Qué es esto? ¿La huella de una nave espacial?». Al pequeño Octavi Botana (Barcelona, 1974) se le disparaba la imaginación cuando junto a sus dos hermanos, Valentina y Rafael, llegaban al lugar donde aún hoy parece esconderse el viejo autódromo Terramar de Sitges, en desuso y prácticamente desconocido excepto para los vecinos y aficionados al motor.
Información publicada en la página 63 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 10 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Botana ha recuperado sus vivencias infantiles en ese escenario real «y muy marciano» para escribir su ópera prima, Autódromo (en castellano y catalán, en La Galera), una novela «de aventuras de toda la vida y una historia de crecimiento y autoconocimiento», protagonizada por tres hermanos. Huérfanos en la ficción, y animados por su abuelo, emprenden «un viaje iniciático», entre la fantasía y la realidad, que debe llevarles al fin del mundo, un lugar que está mucho más cerca de lo que creen.
Destinado inicialmente al lector joven, a partir de siete años, Autódromo despierta la nostalgia de más de un adulto y permite una doble lectura a través de la simbología y de sus mensajes. «Son pequeñas lecciones más o menos filosóficas, como 'no hay que dejar nunca de explorar' o 'si quieres conocer el mundo, adelante', que son universales y permiten una lectura adulta», explica sobre la inclinada pista de carreras un Botana que por un rato ha aparcado su trabajo como programador cultural de la Fnac en Barcelona.
Con ilustraciones de Isidre Monés, el uso de distintas tipografías, de la tinta azul y una sobrecubierta metalizada en la versión catalana y una edición castellana más vintage y en tinta anaranjada, La Galera ha logrado «un libro objeto», apuntaba ayer su directora editorial, Iolanda Batallé, que destacaba el hecho de que Autódromo se aleje del «bombardeo paranormal y de universos distópicos que inunda la literatura para jóvenes».
El círculo perfecto
Botana, que se confiesa poco amante «de los mundos tolkenianos» prefería recuperar ideas «de las novelas de Enid Blyton, pero menos cursis, y espacios de la naturaleza sin monstruos». «Es en ella donde se hallan los círculos más perfectos, como las gotas de agua», cuenta para explicar que el círculo simboliza el estado ideal. Lo dice su abuelo en la novela: «La naturaleza es sabia».
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad