Es cierto que pasarse otra hora y media contemplando cómo Johnny Knoxville y sus colegas se someten al dolor físico y la humillación puede resultar extenuante, pero eso no impide que el entusiasta estoicismo con el que aceptan sufrir en pos de nuestra risa resulte admirable. Y es que, como sus predecesoras, Jackass 3D es un homenaje a Buster Keaton, Harold Lloyd y el gag del tartazo: el espectáculo de la comedia puro, desnudado a su esencia. Que uno de estos pollos le orine a otro encima o le golpee la huevada puede verse como una mera cerdada, pero también funciona como una transgresión en la línea del Teatro de la Crueldad de Artaud y, lo crean o no, como una emotiva oda a la forma más primitiva de camaradería masculina.
Información publicada en la página 124 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 05 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
22/05/2012 Sociedad
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