Nuestra escena vive un proceso de renovación de caras e ideas en el que se solapan dos generaciones, la veinteañera y la que suma algún lustro más. Esta segunda lo ha tenido más difícil, pero está entregando obras que son a la vez refrescantes y maduras. En esa liga se incluyen Carles Sanjosé (Sanjosex) y Òscar Briz, que el viernes lucieron obra con relieves y fondo en la noche de estreno del ciclo BandAutors al Palau.
Información publicada en la página 46 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 18 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Briz ha tomado una sabia decisión: desnudar su música, dejarse de saxos y concentrar la mirada en un punto. De esa maniobra sale un disco álgido dentro de su trayectoria, L'estiu, que despliega un registro de cantautor folk cálido y un poco místico, como un Pep Laguarda cruzado con la neblina de José González. De ese disco salieron casi todas las canciones de su actuación en el Petit Palau, entre ellas muestras de preciosismo como JT (dedicada a James Taylor), Cim y Carolina dins d'un pou.
Canciones serenas y luminosas, entonadas con voz confidente. Hay que agudizar el oído para seguirlas, porque tienen una complexión física miniaturizada, pero desprenden calor solar. Briz las defendió con un guitarrista y un percusionista, y cerró el pase con la cadencia de bossa nova de Per tu, de su anterior disco, Asincronia. Aunque actuó como invitado de la noche, el patio de butacas lució lleno durante su actuación.
PROFUNDIDAD Y CONTAGIO / Sanjosex no pone las cosas fáciles: su crecimiento se manifiesta en discos cada vez más sobrios. En directo hay más energía, pero su obra reposa ahora en medios tiempos hondos con textos sobre la pérdida de los puntos de referencia culturales y las ganas de parar el mundo y disfrutar de los campos de girasoles del Baix Empordà. En el Palau concentró las canciones reflexivas y sensuales de su tercer disco, Al marge d'un camí, en la primera mitad, empezando por No som res, que abrió la sesión con calma, creando ambiente, y siguiendo por las admirables Corriol y Futur incert.
A partir del ecuador, el ramalazo jotero de Content i bé y el material más inmediato (Temps o rellotge, Animal salvatge, Són instints, esta con cita a El Último de la Fila), modificaron el tempo y condujeron a un desenlace eufórico con los descarados hits del primer disco (Les mitgeres al descobert, Puta) y una tanda de bises que incluyó el homenaje Bob Dylan y el remate de Fem l'amor. Profundidad y contagio vital con un estilo bien asentado; discreto y penetrante. Grande.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad