¿Creeen posible juntar Buscando un beso a medianoche con La guerra de los mundos y que el resultado del híbrido sea más que satisfactorio? La respuesta está en Monsters, ópera prima del realizador británico Gareth Edwards, que ayer se proyectó en la sección oficial a concurso con una encendida polarización entre crítica y público. ¿Una cursilada sin monstruos a los que hincar el diente? Puede que sí. ¿Una histórica romántica de delicioso aire indie con monstruos al fondo? Puede que también. Quien esto escribe se afilia incondicionalmente a la segunda opción: Monsters es, por encima de todo, una emotiva historia de amor entre una joven pareja en una situación límite, que no es otra que intentar sobrevivir en una zona, en la frontera entre México y Estados Unidos, infectada por una invasión extraterrestre.
Información publicada en la página 104 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 15 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Monsters no es estrictamente una película de monstruos. En verdad, el título hace más alusión a la condición monstruosa del género humano -la violencia militarista, el miedo a lo extraño, la corrupción en general-que a los propios pulpos gigantes fosforescentes de origen alienígena que aparecen en pantalla. No es una tesis ciertamente muy elaborada, pero la verdadera gracia de Monsters está en la relación sentimental que poco a poco va fraguándose entre la carismática pareja protagonista. Todo ello trufado con estupendas imágenes de devastación y cierto aire de melancolía que remite al mejor Winterbottom.
GRAN MELODRAMA ERÓTICO / La sección oficial nos dejó ayer una auténtica joya asiática y un pedrusco de bisutería barata. La joya, The housemaid, del coreano Im Sang-soo: un elegante, estilizado melodrama erótico que revisa un clásico de culto coreano de 1960. Una joven niñera se enrolla con el dueño de la casa donde trabaja y se queda embarazada, lo que derivará en una irresistible, casi aterradora, sucesión de maldades por parte de la mujeres de la casa. The housemaid es un filme exquisito, bellamente filmado, con un toque clásico y una prestancia realmente magníficas. Una de las grandes películas de este Sitges-2010. No descartemos su triunfo final.
Y la bisuta: We are the night, del alemán Dennis Hansel (La ola), o una especie de Sexo en Nueva York con sugerentes vampiras de inclinación lésbica en un Berlín en rave perpetua. Posiblemente, la película más hortera de todo el festival.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad