Las aspas de El Molino volverán a girar a partir del próximo lunes impulsadas por los aires del siglo XXI. Icono del Paral·lel canalla, el centenario café concierto regresa 13 años después de su cierre con unos vientos de modernidad que se respiran en el propio flamante edificio y que pretende prolongarse en la programación. Un espacio, dotado de las últimas tecnologías en iluminación y acústica, que brillará más que nunca en la avenida con la sinuosa cortina de leds que decora su fachada.
Imagen del interior de El Molino, en el que destaca la innovadora iluminación a base de 'leds'. RICARD CUGAT
Información publicada en la página 54 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Josep Maria Portavella, director y actor de la compañía The Chanclettes, alzará el telón con Made in Paral·lel, un espectáculo que busca «honrar el pasado teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos y las inquietudes de la gente de hoy», anunció el director artístico, que ha contado con las colaboraciones de Roberto Alonso, en la dirección coreográfica; Xavier Torras, en la musical, y la veterana María Araujo, responsable del vestuario, que insinuó que «las plumas están de moda».
Los creadores no quisieron desvelar detalles de un montaje que respetará el «espíritu» del local cabaretero y en el que participarán 22 artistas, alguna de ellas extranjera. «Los que vengan movidos por la nostalgia hallarán la esencia; es una revisión del género», agregó el director. Será un show multidisciplinar con una banda en directo, humor, estriptís, magia, elementos multimedios... Una representación de las líneas escénicas que abordará la sala, que se abrirá al público el viernes 22.
EMOCIONAR Y DIVERTIR / «Queremos sorprender, emocionar y divertir», proclamó Elvira Vázquez, consejera delegada de Ocio Puro, la empresa promotora y propietaria del edificio, y alma máter de una recuperación presupuestada en 15 millones de euros. Para ello creó y preside la Fundació El Molino (FEM), a la que pertenecen, entre otros, Miguel Bosé y Emilio Sánchez Vicario. Con las aspas ya en movimiento, las aspiraciones artísticas incluyen «hacer cantera» y descubrir talentos locales. «Aquí cabe todo el mundo», afirmó Vázquez, que subrayó «la polivalencia y diversidad» de la infraestructura y se congratuló de la «gran expectación» generada.
«Somos muy pequeños pero muy altos». La frase de Vázquez resume la arquitectura del edificio, que quiso «potenciar al extremo la verticalidad del original», según el arquitecto Josep Bohigas, del despacho Bopbaa, encargado del proyecto. Así, la pequeña sala, para 250 espectadores, sorprende con una altura de 30 metros distribuidos en ocho plantas. Hay dos anfiteatros, una sala de ensayos y un club privado para «los amigos» de El Molino: el Golden Bar, con una terraza y una silueta de homenaje a Carmen Amaya. En el innovador interiorismo, de Fernando Salas, destaca el juego de iluminación y color que permiten los leds que impregnan distintas zonas.
«El nuevo Molino es una bomba cultural», espetó el alcalde, Jordi Hereu, que valoró la «total modernidad de un espacio que aúna lo mejor de su historia con la tecnología más avanzada». A su juicio, supone «el mejor mensaje» de recuperación del Paral·lel como eje cultural y cívico. «Es un ejemplo de cómo la cultura se convierte en motor de desarrollo». Tras la apertura del Arteria y El Molino, quedan los retos del Arnau y el solar del antiguo Talía, y la «mejora urbanística», apostilló Hereu, de un paseo que ansía retomar el nombre de Broadway barcelonés.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad