Información publicada en la página 120 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 08 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
A causa de sus enrevesadas secuencias de tortura y asesinato, su sucia paleta visual, su montaje esquizofrénico y sus constantes flashback, que se han convertido en seña de identidad de la serie y que sirven para arrojar cierta luz sobre su ridículamente complicada mitología, esta sexta entrega de Saw es prácticamente indistinguible de sus predecesoras, en su mayoría lamentables. Eso sí, el director de la cinta, Kevin Greutert, y sus secuaces incorporan a la fórmula unas pretensiones de relevancia -el serial killer Jigsaw y su sicario eligen como víctimas a quienes sacaron tajada de la crisis económica¿, que logran llevar esta serie fílmica a un nuevo estadio. Solía ser simplemente cutre, ahora ya es detestable del todo.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad