El tópico se volvió a cumplir como recordó su presidente. Tras dos intentos fallidos y espaciados en el tiempo, en 1996 y en el 2004, el Cercle de Cultura se constituyó el pasado jueves con un documento fundacional de unos dos folios que supone una declaración de intenciones a la que nadie, posiblemente, pueda negar su adhesión. Su presidente, Pere Vicens i Rahola (director de la editorial Vicens Vives) y dos vicepresidentes, Ferran Mascarell (consejero delegado de RBA) y Xavier Bru de Sala (escritor y periodista), presentaron ayer en el Cercle de Economia una «entidad privada y asociativa», sin ningún vínculo con las administraciones, que nace con como un foro de debate y reflexión y observatorio para que «la cultura tenga un papel más central en Catalunya».
Ferran Mascarell, Pere Vicens y Xavier Bru de Sala, ayer a mediodía en el Cercle de Economia. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 65 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 06 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Este «lobi moral», como lo definió también Mascarell, cuenta con Daniel Martínez (presidente de Focus) como secretario y otros 20 miembros de una junta «muy plural y transversal», recalcó Bru de Sala. La idea de lobi o grupo de opinión, puntualizó Vicens, no se encuadra en el concepto existente en Estados Unidos, «porque no estamos al servicio de nadie». La junta incluye, por ejemplo, al cineasta Francesc Bellmunt, Salvador Sunyer (director del festival Temporada Alta), Montserrat Moragas (directora de la Libreria Laie), Imma Tubella (rectora de la UOC), Antoni Vila-Casas (presidente de la Fundació Vila-Casas), Toni Cruz (presidente de la productora audiovisual Endemol) o Elvira Vázquez (presidente de la Fundació El Molino).
El Cercle de Cultura se abrirá hasta final de año a nuevos miembros que, con el aval de dos socios actuales, tendrán también la condición de fundadores, con una cuota anual de 100 euros. Será de 300 para la condición de socio protector.
ELEMENTO VERTEBRADOR / El resurgimiento de la idea ha llegado a través de un diágnostico tajante. «La cultura ha de recuperar mayor centralidad social y política. La situación no es satisfactoria», comentó Bru de Sala, quien insistió en la cultura como un elemento vertebrador, «y no un instrumento en manos del mundo político». «Se ha de mejorar su papel en nuestro entorno», añadió Mascarell, quien apuntó que la visión de la cultura no se restringe al mundo de las artes, «sino a una dimensión más amplia acerca de la creatividad, valores y conocimiento».
Pero ese resurgimiento también ha surgido «entre el azar y la necesidad», dijo Vicens. Sus promotores de siempre, Mascarell y Bru de Sala, están ahora en la esfera privada, sin responsabilidad públicas, y la coincidencia con Pere Vicens, también miembro del Cercle d'Economia, ha aglutinado esfuerzos. Vicens puntualizó que los cargos del Cercle de Cultura tendrán una vigencia de tres años, «y no serán reelegibles».
La entidad hará el próximo mes una nueva reunión con la idea de perfilar un programa de actividades que incluirá declaraciones de posicionamiento colectivo, conferencias, talleres, seminarios o jornadas. «Siendo pesimista esperamos empezar en enero», apuntó Mascarell.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad