Durante nueve años, desde 1989 hasta 1998, Salman Rushdie fue el hombre más buscado del planeta. La fatua del ayatolá Jomeini que lo condenaba a muerte por las supuestas blasfemias contenidas en la novela Los versículos satánicos no solo condenó al escritor angloindio a vivir en la clandestinidad sino que se convirtió en el prólogo del gran debate entre occidente y el fundamentalismo islámico previo al 11-S. Ahora el protagonista de esa persecución quiere ofrecer su propia versión: ha empezado a escribir un libro en el que contestará a quienes han exagerado su contribución a su huida y ajustará cuentas con quienes le ayudaron o criticaron. Y, además, ofrecerá a sus editores un volumen de memorias que puede desbordar largamente las no muy brillantes cifras de ventas de sus últimas novelas.
Información publicada en la página 56 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 19 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Rushdie ofreció la primicia el pasado 12 de julio, durante un encuentro en la British Library para celebrar la aparición del número 111 de la revista literaria Granta. Este fin de semana, el diario The Times ha informado del estado del proyecto: se trataría, en palabras de Salman Rushdie, de una «novela de no ficción» de la que hasta el momento lleva escritas solo 70 páginas.
«Me resulta enojoso que otras personas sigan dedicándose a dar versiones de lo que sucedió que son auténtica basura», explicó Rushdie durante el debate organizado por Granta. «Creo –añadió– que ha llegado el momento de contar la historia. Durante mucho tiempo no tuve ganas de hacerlo». Hace cuatro años, la Universidad de Emory (EEUU) compró su archivo personal y desde entonces lo ha organizado de forma que su trabajo será más fácil.
«Creo que puedo utilizar mis habilidades novelísticas y abordar el material exactamente como si se tratase de una obra de ficción. Es como una novela de no ficción en la yo soy uno de los personajes», explicó el escritor. Algunas de las supuestas revelaciones sobre su misterioso destino durante su persecución parecen poner especialmente nervioso al autor, como que se pasara «años enteros como huésped de Bono en Dublín» o acogido por el escritor Ian McEwan. «Cenamos. ¡Ni siquiera pasé una noche con él», exclamó Rushdie al relatar su proyecto.
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