DRAMA

'Entre nosotros', La pareja, para bien o para mal

Viernes, 25 de junio - 00:00h.

Entre nosotros nos recuerda qué poco a menudo logran las películas sobre la pareja captar lo que pasa realmente en una relación, y lo hace retratando la fase más difícil de dramatizar: los cambios en el sistema climático que suceden entre dos personas cuando algo se mueve pero nadie sabe hasta dónde va a llegar. Maren Ade coreografía magistralmente un pas de deux entre dos piezas de puzle que ansían encajar, y el detalle de las peculiaridades de esa dinámica le interesa mucho más que dar primacía a cualquier emoción, porque eso socavaría la verdad de cada otro momento.

Entre nosotros es parca en incidentes narrativos y carece de estructura tradicional, más bien proporciona a los amantes espacio figurado y literal para respirar. Una sucesión de planos medios negocia pacientemente la distancia entre sus personajes. Las escenas fluyen por pasillos y espacios estrechos e incitan encuentros en los que el deseo de funcionar juntos es debilitado por pequeñas miserias individuales y el rechazo a mirar en serio al otro, a verlo bien.

Ade tiene una increíble percepción de cómo las parejas desarrollan un lenguaje íntimo para erigirse en una unidad frente al entorno, para no caer en la banalidad de ser como todos los demás. Pero sus vínculos raramente son tan sólidos como quieren creer, y Ade deconstruye de forma devastadora cómo, de repente, pueden quebrarse como la calma de un estanque, cada palabra y/o emoción impactando en la superficie y provocando una onda expansiva. En el proceso, transmite una enajenación espacial y temporal que conecta esta película con Te querré siempre, con L'avventura, con Le mépris, y la convierte en uno de los retratos más salvajes, completos y perfectos de la maraña romántica. Estar dentro puede ser brutal, pero pocas cosas merecen tanto ese sufrimiento.