En diez años, des de 2002, mil nuevos cornellanenses han desarrollado sus habilidades lingüísticas en lengua catalana de la mano de mil otros cornellanenses que se la han enseñado. Son las llamadas parejas lingüísticas, una realidad que nació de forme humilde y espontánea pero que empieza a presentar unos números que dan envidia. La pareja número 1000, que recogió su diploma acreditativo en junio, la forman el voluntario Antoni Gimeno, de 24 años, natural de Cornellà, y la rumana afincada en Cornellà Mariana Popa, de 44 años, que llegó en Cataluña en 2006.
Antoni Gimeno, de 24 años, natural de Cornellà, y la rumana afincada en Cornellà Mariana Popa, de 44 años. CPNL CORNELLÀ DE LLOBREGAT
En los últimos diez años han tenido lugar veinte ediciones del programa 'Voluntariat per la Llengua' impulsado por el Centre de Normalització Lingüística (CNL) de Cornellà. El programa empezó en octubre de 2002 con 30 parejas, siendo esta ciudad el primer lugar donde el CNL impulsó esta experiencia -en 2003 se extendió por todo el territorio catalán, visto el éxito, estructurándose conjuntamente como un programa de la Direcció General de Política Lingüística de la Generalitat y el Consorci per a la Normalització Lingüística-.
En el 2009 esta cifra había subido a 136 y a 190 en 2011. De hecho, este 2012 la idea es superar las 220 parejas. Normalmente, el que está aprendiendo catalán es una personas que viene de fuera y quien lo enseña un autóctono, pero lo curioso es que hay casos de una chica mexicana ayudando a aprender catalán a una mujer que vive en Cornellà des de hace años.
“En Cornellà siempre ha habido gente que hablaba en catalán y otras personas que querían aprender esta lengua pero a las que el entorno les dificultaba enormemente hacerlo. De modo que simplemente decidieron encontrarse y charlar”, explica Helena Pibernat, dinamizadora del programa en Cornellà. La administración recogió el guante y, a partir de 2002, impulsó la iniciativa surgida de un modo tan real como la vida misma. Curiosamente, resulta que en algunos casos aquellos que primero son aprendientes de la lengua, posteriormente se convierten ellos en los que ayudan a otras personas venidas de a fuera a hablarlo.
PARTICIPAR ES MUY FÁCIL
A quien le interese participar en el programa, sólo tiene que llamar al teléfono 93 475 07 86 o apuntarse vía Internet en www.vxl.cat. Obviamente, si se trata de parejas ya existentes que quieren hacer una nueva tanda de conversaciones -son diez sesiones, en cada semestre-, pueden empezar cuando lo consideren oportuno. Y sino, el funcionamiento se rige por el sistema de la oferta y la demanda. “A medida que van surgiendo peticiones de gente que quiere enseñar y de personas que desean aprender la lengua, se les va aparejando”, comenta Helena Pibernat. Posteriormente, en octubre, se hace un acto público para que todas las parejas acudan y conozcan a otros practicantes del programa.