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EL USO LÚDICO DEL IDIOMA

La mutación de 'badulaque'

El término, caído en desuso en el sentido de insulto y de afeite de varios ingredientes, renace gracias a 'Los Simpson' para designar a los súper regentados por inmigrantes

EDWIN WINKELS / ÓSCAR TORAL
BARCELONA

Domingo, 22 de agosto del 2010

A la última 8 Encarna Prats atiende a una compradora en su tienda Open Badulake de Calafell.

«Papá, voy a comprar al badulaque», decía el hijo, y el padre pensaba que no le había entendido bien. «¿Adónde?». Y el chaval lo repetía. «¿Qué es eso?», le insistía el padre. «Pues el súper de los paquis», respondía el chico. «¿De quién?». Y el niño, casi enfadado ya: «¿No sabes lo que es un badulaque? La tienda de los paquistanís. No te enteras».

Así descubrió también Encarna Prats una palabra castellana caída en desuso, pero renacida entre la juventud con una nueva acepción gracias a la serie de dibujos animados Los Simpson. Le explicaron lo que era y decidió bautizar como Open Badulake a su modesta tienda de la playa de Calafell (Baix Penedès), inaugurada hace tres años: «Al principio –confiesa– había gente que no entraba por el nombre. 'Otro paquistaní', decían, y cuando les escuchaba les decía que no, que yo soy catalana…».

Tampoco es que hubiera razón para no entrar en uno de los cientos de supermercados regentados por paquistanís en Catalunya, de los que muchos abren hasta la medianoche. ¿Hace falta algo a deshora? Pues al paqui, al badulaque.

Los paquistanís, no obstante, poco saben de la nueva acepción. «Creo que es una palabra en alemán», dice uno de ellos en su establecimiento del paseo marítimo de Calafell. Nunca ha escuchado que se lo dijeran a él. «Hay una tienda aquí cerca que se llama así», añade, y señala al súper de Prats.

Significados originales

El diccionario de la Real Academia Española define badulaque como «afeite compuesto de varios ingredientes, que se usaba en otro tiempo», «chanfaina, guisado de bofes o livianos» y «persona necia, inconsistente». Esta tercera acepción alcanzó especial vigor a finales del siglo XIX y principios del XX, de la mano de autores como Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez y Ramón María del Valle-Inclán. Pero tal vez fueron los primeros significados, por lo de la variedad de ingredientes, los que llevaron a Carlos Revilla, primer director del doblaje al castellano de Los Simpson, a bautizar como badulaque a la abigarrada tienda del inmigrante indio Apu –llamada en la versión original Kwik E-mart, algo así como «supermercado rápido»–. Revilla falleció en el 2000, y la actual traductora de la serie estadounidense, María José Aguirre, mantiene el término por coherencia.

Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), celebra la adaptación: «Es una creación simpática que entronca con el uso lúdico de la lengua. El tiempo dirá si queda fijada en el idioma». De momento, ha calado entre los jóvenes, sobre todo en los de habla castellana, pero también en algunos catalanohablantes. No ha sido así entre los mayores ni entre los propios paquistanís. «Yo no le he encontrado el significado, pero veo que a los chavales les encanta. Muchos se hacen fotos delante de la tienda y bromean», destaca Prats.

Ella no es la única que ha tenido esa idea. En el barrio madrileño de Lavapiés hay un popular bar que se llama Badulake, y en Sevilla se encuentra el pequeño restaurante El Badulaque. Nada tienen que ver estos nombres con los significados que recoge el diccionario de una palabra olvidada hasta que los Simpson irrumpieron en los hogares españoles.

No le asusta tener que ganarse la titularidad, pero tampoco quiere aburrirse en el banquillo