Bully, una elefanta africana de 27 años, procedente del Bioparc de Valencia y anteriormente animal de circo, llegó la noche del martes a Barcelona con toda la discreción que permite su tamaño. Viajó por carretera dentro de un contenedor especial, no muy distinto en aspecto de aquellos con los que Steven Spielberg transportaba a sus carnívoros prehistóricos en Jurassic Park.
Una grúa depositó el enorme cajón en el suelo del que ahora ya es nuevo dormitorio. Así salió por su propio pie Bully, que durante los últimos días había sido entrenada para entrar y salir sin miedo del contendor. El próximo viernes está prevista su primera salida al exterior, aunque no todavía en compañia de las otras dos elefantas del zoo, Susi y Yoyo, de 39 y 42 años de edad, respectivamente, y con antecedentes también en parques temáticos de exhibición.
Los cuidadores de los paquidermos dedicarán las próximas semanas a realizar un contacto por fases entre los tres ejemplares. Primero, visual y olfativo. Después, intercambiarán sus respectivos territorios. La tercera& fase será la más delicada. Bajo supervisión, se realizará el primer contacto físico. El propósito del zoo es que las tres elefantas convivan amigablemente en el actual recinto hasta que la ampliación proyectada por el Ayuntamiento de Barcelona esté completada.