Un oficio en vías de extinción, el de portero, a través de un soporte que también ve cómo su pervivencia peligra, el libro impreso en papel. Esta es la propuesta que hacen Sònia Fort y Elisabeth Maas, componentes de Working Girls, con el libro '9 porteres & porters'. El proyecto, que tendrá su continuidad en una exposición de fotos, es un homenaje a las mujeres y hombres que pasan parte de sus vidas entre las paredes de un portal.
¿Y por qué pusieron las fotógrafas la mirada en este oficio? Lo explica Maas: "Me fijé en este tipo de porterías porque en mi país, Holanda, no las hay. Me atrajo el espacio dentro del espacio, las extrañas construcciones ganadas al espacio común...". La experiencia de Fort, que es catalana, era muy distinta: "Yo, que viví muchos años en una finca que sí tenía, he aportado mi punto de vista centrado en el portero y su día a día".
El proceso de selección fue natural --"descartamos a los que no querían o no les daban permiso"-- y, a través de entrevistas y un montón de fotos --"fue todo un ejercicio de contención poner solo dos de cada personaje"--, elaboraron el retrato de nueve trabajadores de otros tantos edificios de distintos barrios de Barcelona. "Nos hemos encontrado con más mujeres, aunque comprobamos que en la zona alta contratan a hombres", dice Fort. La pequeña muestra la componen en su mayoría inmigrantes, de los de antes y de los de ahora; gente de mediana edad o que roza la jubilación. Mención aparte merece Elvira, que a sus 82 años sigue al pie... del portal.
Para la presentación del libro, el pasado jueves, convirtieron en improvisada sala de exposiciones la portería de una de las protagonistas, Honorinda, que se encuentra en el mismo edificio que el despacho de Benedetta Tagliabue. La elección fue una casualidad, pero una vez que la arquitecta conoció su proyecto, les propuso como invitadas de la Fundació Enric Miralles, que acaba de abrir ahí sus puertas para mostrar a la ciudad su archivo de arquitectura contemporánea. "Para nosotras ha sido un gran honor", confiesa Fort. Por cierto, los porteros muestran las porterías, pero no los secretos que guardan. Y se ve que son muchos.