Cuando TMB decidió que dejaba de prolongar el metro las noches que hay partido del Barça, el socio se preguntó: ¿Y cómo vuelvo yo a casa? Cuando hay partido a las diez, como sucedió en el Barça-Madrid de cuartos de final de Copa, muchos deciden salir antes para coger el último convoy.
Carreras para llegar a la boca de metro y entrar en el subterráneo antes de que el personal de seguridad baje la persiana. Esto sucede mientras en los despachos el operador del transporte público intenta que el club y los propietarios de los derechos de emisión paguen parte del pastel para poder garantizar la movilidad del ciudadano culé. Se calcula que cada hora de más sale a unos 30.000 euros.
Mientras este debate sigue en el aire, hay otro vehículo público que está experimentando un efecto inverso. El Bicing, que desde el 1 de enero abre entre semana hasta las dos de la madrugada, ha notado que su explotación se disapara las noches que hay partido. En esas dos horas de más, según BSM, empresa pública encargada de administrar el asunto, se registran unos 1.009 usos de media.
Las noches que el Barça juega fuera de casa, los usos se multiplican casi por dos, hasta los 2.000 desplazamientos. Si, en cambio, el equipo de Guardiola juega en el Camp Nou, los usos se multiplican por 2,5, hasta los 3.000 viajes en la franja de ampliación.
El Barça ya rechazó hace tres años entrar en la financiación del transporte público. Eran tiempos de Joan Laporta, y el director general del club, Joan Oliver, recibió a una delegación de TMB. En aquella ocasión, el club ya descartó aportar un solo euro a la causa. Ahora, la empresa espera que los nuevos gestores, visto que el ayuntamiento ha cerrado el grifo, se avenga, como mínimo, a compartir los gastos de ampliar el metro.
23/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Deportes
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