La tradición viene de antiguo. De 1850, cuando vecinos del barrio obrero de la Barceloneta fundaron la coral Aurora. Y de 1863, cuando nació otra coral, La Perla Dorada, que también cantaba, pero en clave humorística. Ese fue el tipo de sociedad coral que arraigó en el barrio marinero, la que organizaba bailes y fiestas y la que durante la segunda Pascua salía a la calle cantando, bailando y cargando sobre sus espaldas herramientas de trabajo, comida, gallinas e incluso corderos. Era, y es, la Festa dels Cors, que ha resistido el paso del tiempo y que hoy celebra su momento estelar.
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 28 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La fiesta comenzó la mañana del sábado con las corales y sus bandas de música desfilando por las calles. Tras la rúa, los miembros de todas las agrupaciones salieron de fin de semana y no regresan hasta el lunes por la tarde, o sea, hoy, cuando vuelven a desfilar por todos los rincones del barrio, recorren uno a uno los locales de las otras colles -donde reciben honores en forma de petardos y fuegos artificiales- e invitan al público a bailar.
Pero este no es un desfile cualquiera. Es una rúa desenfadada y frenética que avanza al ritmo de caramelles y chirigotas. Los integrantes de los agrupaciones van cargados con objetos que identifican su oficio o sus aficiones. De sus ropas cuelgan embutidos, ajos, papel higiénico, juguetes... Antiguamente llevaban pollos y conejos, pero las buenas costumbres obligaron a cambiarlos por fuets y carquinyolis.
Agrupadas desde 1982 en la Coordinadora dels Grups Corals de la Barceloneta -Medalla d'Honor de la ciudad 2011-, las colles que participan en esta fiesta son 28 (cuatro, solo de mujeres) y están formadas por cerca de 1.500 cantaires. Las hay antiguas y tradicionales -Els Tranquils, El Russinyol, El Ganxo, Barretaires- que apuestan por la música de banda y el pasodoble. Hay otras de nueva planta -La Salseta, La Festa, La Gresca- que dan ritmos nuevos al jolgorio. Hacen vidas separadas pero hoy comparten el barrio en armonía.