ÚLTIMA HORA Dinamarca gana el festival de Eurovisión 2013 y España queda penúltima
Cuando el pequeño oso mecánico Pepet empiece a caminar por delante de la pantalla gigante significará que el clásico está a punto de empezar. Las mesas estarán cubiertas con senyeras y banderas azulgranas, los bocadillos encargados y el cava enfriándose para el brindis al final del partido. «Cada vez que Messi marca un triple sacamos el cava. El año pasado nos arruinó», dice Salvador Termes, presidente de la Penya Blaugrana Les Corts.
Los socios de la Penya Blaugrana Les Corts celebran con una triple ola cada gol del Barça.Arriba, el presidente de la peña, Salvador Termes, y el escudo, que representa una lágrima de alegría.
Los socios de la Penya Blaugrana Les Corts celebran con una triple ola cada gol del Barça.Arriba, el presidente de la peña, Salvador Termes, y el escudo, que representa una lágrima de alegría.
Los socios de la Penya Blaugrana Les Corts celebran con una triple ola cada gol del Barça.Arriba, el presidente de la peña, Salvador Termes, y el escudo, que representa una lágrima de alegría.
Información publicada en la página 510 de la sección de En Portada de la edición impresa del día 06 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Allí ya lo tienen todo preparado para el partido de mañana. Incluso la traca. «Cuando el Barça gana al Madrid montamos una especie de manifestación al final del partido, salimos a la calle con la pancarta del Barça, vamos hasta plaza de la Concòrdia, cantamos el himno y tiramos una traca delante de la iglesia, sea la hora que sea», cuenta Salvador. «Y hoy ya la tenemos aquí preparada, porque si jugamos a fútbol no hay color», añade. ¿Y los vecinos? «Los vecinos ya se han acostumbrado, algunos incluso salen a los balcones a cantar con nosotros».
Salir en plan minimanifestación y hacer explotar la traca son rituales exclusivos del clásico, y desde que nació la peña, oficialmente en junio del 2011, la traca solo se ha quedado una vez en el armario: «fue el año pasado, cuando el Madrid nos ganó la Liga en el Camp Nou», dice con pena Salvador. Por eso no son nada supersticiosos. Los mayores dicen que ya se les pasó la época de las supersticiones, y los jóvenes aseguran que no les ha hecho falta. «Siempre ganamos», afirman con orgullo. Aunque entre todos ellos encontramos a Josep, de 26 años, que sí tiene una manía y la cumple con determinación: «Siempre llevo encima la camiseta del Barça a los partidos, pero nunca me la pongo, porque si me la pongo y pierden sé que no me la pondré nunca más».
A 400 metros del Camp Nou, en un local compartido con otras asociaciones, la Penya Blaugrana Les Corts, que suele tener el local abierto a todos los culés, se ve obligado a cerrar puertas los días del gran duelo, y mañana tendrán que volver a hacerlo porque si no no caben. Si el Barça y el Madrid se enfrentan, hay que dar números o apuntarse en una lista, y los socios, claro, tienen preferencia. Son 150, y creciendo; una cuarta parte son mujeres y tres de ellas forman parte de una junta directiva compuesta por nueve socios. Son economistas, arquitectos, diseñadores, estudiantes; son culés, quieren pasarlo bien y les encantan los duelos con el enemigo. Pero sobre todo quieren ver ganar al Barça. Siempre.
Poco antes de que empiece el partido, Salvador encenderá el megáfono y hará sonar el himno del Barça; muchos lo corearán. Entonces empezarán los nervios y los cánticos. Si marca el Barça, harán la ola tres veces (otra de sus tradiciones y se la tienen bien aprendida). En la media parte irán a buscar los bocadillos para comer la butifarra caliente y cuando empiece la segunda volverán a morderse las uñas y a sufrir un poco, Si todo va bien y el Barça gana, explotarán de júbilo, se abrazarán y sacarán la traca y el himno a la calle. Irán hasta la plaza de la iglesia, para que todo el mundo se entere de que el Barça ha vuelto a ganar al eterno rival.