¿Funciona bien la red de autobuses de Barcelona? Depende para quién. Mientras los jóvenes no quieren ni oír hablar de ella, sus usuarios la valoran con buena nota, un siete. Como servicio municipal los barceloneses también lo valoran positivamente. Entonces, ¿por qué el Ayuntamiento de Barcelona reforma ahora la red de buses? Por tres motivos: Primero, porque la velocidad de la red de buses de la ciudad es baja, 12 km/h, frente a 19 km/h del tranvía o 25 km/h del metro. En ciudades como Múnich la velocidad del bus es un 50% superior, 18 km/h, y en París la nueva red de buses Mobilien ha alcanzado los 15 km/h. ¿Y por qué es baja la velocidad del autobús en Barcelona? Porque emplea la mitad de su tiempo cargando pasaje y esperando un semáforo en verde.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Múnich consigue su excelente marca con una prioridad absoluta en los semáforos, acceso de pasajeros por todas las puertas, paradas espaciadas cada 350 metros y buena coordinación con tranvía y metro. Lo contrario de Barcelona.
Y este dato sirve para introducir el segundo motivo de la reforma. El coste unitario de nuestro bus es más alto que el de Múnich, a pesar de que allí los salarios son superiores, y es un 50% superior al de cualquier ciudad de su entorno. Esto se debe a que en TMB-autobuses el coste de personal representa una valor muy alto, el 66% del total. Cuanto más lento va un bus, más vehículos y más personal necesita para mantener la frecuencia de referencia. Aunque el ciudadano no conoce estos datos, paga el sobreprecio con sus impuestos.
La tercera razón es que la red de autobuses es ininteligible. Ante los ojos de sus usuarios aparece como un plato de espaguetis que solo comprenden los expertos. El resto no conoce sino su línea habitual. Esta es la razón por la que se valora mejor metro y tranvía: son más rápidos, tienen buena frecuencia y son comprensibles. De hecho, el triunfo del tranvía en toda Europa se explica porque toma lo mejor del bus y el metro. Si ahora empezáramos de cero, la mitad de la red de metro la haríamos con tranvía. Ahorraríamos miles de millones de euros y habría más pasaje.
Barcelona debe dar, por tanto, la bienvenida a su nueva red de autobuses, y agradecer a Jordi Hereu su preparación y a Xavier Trías su lanzamiento. Dicho esto hay que decir bien claro que la nueva red solo tendrá éxito si se le da velocidad y frecuencia. Por lo que he escuchado estos días ninguna de estas dos condiciones se va a cumplir. Se anuncia una velocidad de solo 13 km/h, muy alejada de los valores de Múnich y París, y la frecuencia va a ser de 7 minutos, el doble de la del metro, y parecida a la de las actuales líneas de bus. En la práctica se van a poner en servicio líneas rectilíneas, valga la redundancia, algunas de ellas además duplicada con el tranvía.
De momento pues, parece que la gestión del transporte sigue desenfocada. Aun así, repito, bienvenida sea esta nueva red porque abre una senda de cambio, hoy por hoy más simbólico que real. Seguro que en los próximos años habrá oportunidad de mejorarla. Por ejemplo, copiando lo que hacen en Múnich.