Ninguno de los 22.909 nacionalizados italianos que residen en España (la mitad nacidos en Italia, y la otra en Sudamérica pero con doble nacionalidad) ignora que Barcelona hace muchos años que está al dente. O sea, en su punto o para comérsela en lo que a la importación de pizza y pasta se refiere, pero también en materia de inmersión cultural, social e interés sobre este país vecino.
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 30 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La oferta de comercio, servicios y entidades vinculadas al país de la bota es tan amplia que harían falta varias entregas, así que paladeen solo una pincelada. La cata cultural e histórica pasa por las paredes de la centenaria Casa degli Italiani e Istituto Italiano di Cultura di Barcellona (ambos en el pasaje de Méndez Vigo, 8), que enlazan la cultura local y la italiana, conforta a los añorados, dan clases de italiano y programan un sinfín de actividades culturales. El baño histórico también se da en el repertorio de librerías italianas de la ciudad, aunque por novedosa podríamos destacar Le Nuvole (Sant Lluís, 11), dedicada a Fabrizio de André, donde además de despachar libros de historia, cultura, arte, crítica y demás, montan talleres y exposiciones para que fluyan la palabra y los encuentros interculturales.
El acercamiento más cotidiano a Italia de muchos barceloneses, no obstante, sabe a tomate, mozzarella y orégano. Los restaurantes italianos se multiplican en la ciudad, en la medida en que su oferta suele resultar económica y del gusto de toda la familia. Puestos a descubrir, merece la pena una incursión en el Mamarosa Beach (paseo del Mare Nostrum, 19-21), tan coqueto como privilegiado por su ubicación (junto al Hotel W) y con terraza ante el mar. Preparan con amor pizzas rosse (con base de tomate) y bianche (mozzarella), pero también pueden presumir de burrata, antipasti, sopas, parrilladas, carnes y postres, además de sus elaboraciones artesanales.
Los adictos a la pizza suelen hacer colas para sucumbir a la ajetreada Bella Napoli (Margarit, 14), y muchos menos han descubierto el modesto pero generoso en platos O sole mio (Comte Borrell, 163). También en el Eixample despunta Gusto (Rosselló, 108), con horno de leña y sabor muy auténtico, en un espacio con terraza muy agradable. Y en la zona alta, en plan muy popular, Verona (Teodora Lamadrid, 3) arrasa.
Quien quiera comer en casa con fundamento italiano, dispone de un río de opciones, pero por su 40º aniversario destacamos Da Giorgio (tiene tres tiendas, la mayor en avenida de Sarrià, 67), donde relamerse con vinos y Limoncellos, pastas, quesos, grissinis, panetones y platos preparados para viajar con el paladar.