El 25 de cada mes la Asociación Ciudadana para los Derechos de las Mujeres se reunía en la plaza Sant Jaume de Barcelona para reivindicar un aumento en las pensiones de viudedad. Ayer lo hizo por última vez. Tras 12 años de reclamaciones ininterrumpidas, las menos de 400 mujeres que quedan vivas del colectivo que una vez llegó a ser de 1.000 han decidido dejar de manifestarse indefinidamente. «No tenemos intención de abandonar nuestra causa pero pensamos que es mejor esperar a ver qué pasa porque nuestro país, Catalunya, se está transformando», explica Antònia Fernández, presidenta de la asociación.
Información publicada en la página 44 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aun así, la comunidad proseguirá realizando muchas de sus actividades. Para empezar continuará amparando social y jurídicamente a las viudas que acudan al local de la calle de Cuba y programará conferencias, actos culturales y excursiones. Como llevan haciendo durante más de una década.
En el manifiesto que leyeron ayer durante la concentración, las ancianas mencionaron a Xavier Sala Martín y confesaron su confianza en el proceso de independencia de Catalunya. Citando al economista aseguraron que si el territorio se emancipara de España «habría trabajadores y habría cotizaciones sociales, con lo cual, las pensiones estarían más que garantizadas». La afirmación la basaron en el dato de que entre 1995 y 2010 los catalanes han aportado 24.774 millones de más a la Seguridad Social española. Con esta cantidad, argumentaron, «si nuestra tierra se separase del resto de España, se podrían pagar hasta 18.000 euros más a cada jubilado». Curiosamente, se declaran apolíticas y afirman no pertenecer a ningún partido. Eso sí, creen que un gobierno catalán quizás las escuchará más que Rajoy. Como comenta Dolors Blanch, vocal en el consejo general de la asociación, «el presidente del Gobierno no ha parado de tumbar las propuestas que le hemos hecho y estamos hartas».
Uniformadas con su característico pañuelo verde, símbolo de la esperanza, las viudas lamentaron no haber podido conseguir que su pensión alcance el 70% de la base salarial por la que cotizaban sus maridos. Sin embargo, sus demandas no siempre han fracasado. En el año 2000 llevaron al Congreso de los Diputados de Madrid una petición firmada por 730.000 personas y se les concedió un aumento del 52%. Precisamente ayer también conmemoraron el acontecimiento.
Ahora, dicen, quieren recuperar la ilusión, mientras les queden fuerzas para luchar, porque el tiempo no pasa en balde y cada vez cuentan con menos miembros. Aún así, seguirán hasta el final.