El Servei Català del Trànsit ha puesto fin a la limitación de la velocidad que impuso en los acceso a Barcelona el pasado martes como consecuencia de la llegada de vientos procedentes del Sáhara que portaban polvo en suspensión. Entonces, en aplicación de los protocolo previstos para casos en los que la calidad del aire empeore sensiblemente, la Conselleria de Territori solicitó a Trànsit que limitara la velocidad en la C-31, la C-32 y en la AP-7 y la B-23 entre El Papiol y la avenida de la Diagonal a un máximo de 90 kilómetros por hora, salvo en aquellos tramos en los que el límite ya era inferior, donde se mantendría tal cual. El cambio de tiempo, y en especial la lluvia caída de madrugada, ha resuelto el episodio de polución.