Una ciudad hiperactiva, como Barcelona, suele tener permanente hambre de espacios para celebrar actos de empresa, presentaciones, fiestas y otros fastos. Y cuanto más singulares e icónicos resulten, mejor. El último fichaje para este fin ha sido la torre de Telefónica en Montjuïc --obra del arquitecto Santiago Calatrava--, que durante cinco años gestionará la empresa BAI, dedicada a la explotación de espacios emblemáticos, tras alcanzar un acuerdo con la compañía de telecomunicaciones. Con ese objetivo, se están llevando a cabo diversas obras de mejora en la planta baja para que se pueda iniciar la explotación comercial del espacio a finales del próximo mes de octubre.
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