Fiesta a traves de las redes sociales, en tiempo real y con mapa de geolocalización en http://merce2012.elperiodico.com
Información publicada en la página 36 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 22 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La elección del pregonero es algo muy serio y que no se deja al azar. No es difícil imaginar que ante la posibilidad de que el magnate Sheldon Adelson escogiera Barcelona, en lugar de Madrid, como sede de Eurovegas, alguien en el ayuntamiento pensara en que sería bueno recordar que, al menos en el discurso oficial, el modelo productivo catalán y barcelonés es otro. O se quisiera otro. Esa árnica a aplicar, si el Govern hubiera convencido a Adelson, se sintetiza en el nombre del estado norteamericano de Massachussets, símbolo de un territorio que debe su riqueza a la apuesta por el conocimiento y una de las Ítacas del president Artur Mas. Puestos a buscar a un pregonero, pues, qué mejor que uno de esos tipos que ha metido a Barcelona en el mapa mundial de la investigación: Lluís Torner (Berga, 1961). Físico y director del Institut de Ciencia Fotònica, un ente creado por él y bajo los auspicios de Andreu Mas-Colell, en su etapa de conseller de Universitats. El mensaje de Torner fue diáfano: convertir Barcelona en una de las referencias mundiales en investigación científica.
De hecho, Torner fue más allá. Propuso, como quien dice, un proyecto de ciudad, «lleno de ilusión, difícil pero alcanzable» y «al servicio de los ciudadanos». Mientras la plaza de Sant Jaume estaba abarrotada de gente que siguió el pregón por pantalla, con las ya habituales pitadas y reivindicaciones laborales, esta vez de operarios de Parques y Jardines.
REVOLUCIONES / Y es que en los próximos años, explicó Torner, «el mundo precisará de diversas revoluciones, sin las cuales las sociedades actuales, como ahora las conocemos, se colapsarán». Citó el científico campos a explorar («fuentes de energía, gestión de recursos, salud, envejecimiento...») y prometió, casi a lo Ernest Shackleton, «fantásticas oportunidades, también económicas» para los territorios que destaquen por ser audaces y tener navegantes que dirijan la exploración.
«Eso lo saben las sociedades avanzadas», prosiguió «y también se sabe que esos navegantes zarpan de puertos como Boston [cómo no], Nueva York, San Francisco, Múnich,
Zúrich...». La conclusión era intuible: «El proyecto que os propongo es hacer de Barcelona y Catalunya uno de los puertos más importantes. Donde se explore la frontera entre lo que se sabe y lo que no se sabe».
Llegado a este punto, quizá flotaba en el Saló de Cent la sensación de que todo esto estaba por hacer. Torner no tardó en afirmar que «este proyecto ya no es un sueño romántico, sino una idea madura que, aunque aún quede mucho por hacer, está al alcance de esta generación». Y en parte eso es así, dijo, porque «por primera vez en la historia hay instituciones con la ambición y la capacidad» para llevarlo a cabo.
LAS OPCIONES DE BCN /Y a juicio del científico con mili acumulada en universidades estadounidenses, ¿qué posibilidadaes tiene Barcelona de sacar adelante el proyecto? «Aunque pueda parecer lo contrario por la crisis, la ciudad y la Catalunya contemporánea se hallan muy bien posicionadas» para el éxito.
¿Es este un buen momento para iniciar ese camino? Se preguntó el pregonero. La respuesta, obvia, fue, sí. Y recordó como los EEUU, en plena guerra civil, en 1863, y Alemania, en 1946, cuando el país era un montón de ruinas, apostaron por la ciencia. Con los resultados obvios en términos de PIB, empleo y, sobre todo, capacidad de dar capones económicos al resto del mundo.
Eso sí. Torner pidió tiempo. «La ciencia de calidad produce resultados económicos formidables, sobre todo a cinco o 10, a veces a 15 o 20 años». El científico recordó que en algunos campos, como en la lucha contra la malaria y la leucemia, «ya hay avances made in Barcelona». Acabó Torner con un ruego a los presentes. Que difundieran que en Barcelona, «capital de un país que tiene voluntad de ser», «no se pide a nadie dónde ha nacido, ni de qué color es su piel, ni qué lengua habla».