Una manifestación suele generar un cierto recelo entre aquellos que nada tienen que ver con la causa que se defiende. Esta es distinta. Pequeña, silenciosa a ratos; pero llena de empatía entre el involuntario público de la calle. Cerca de 150 ciclistas marchan por el centro de Barcelona para protestar por el tarifazo del Bicing. Quiere ser reivindicativa, pero la pedaleada destila retazos de celebración porque el ayuntamiento le dará una vuelta al nuevo abono de la bici pública para reducir ese incremento del 116% que se hacía algo indigesto.
Concentración 8 Algunos de los ciclistas que se reunieron ayer en la plaza de Sant Jaume por el Bicing. CARLOS MONTAÑÉS
Concentración 8 Algunos de los ciclistas que se reunieron ayer en la plaza de Sant Jaume por el Bicing. CARLOS MONTAÑÉS
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 27 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Todo arranca en Sant Jaume, donde la plataforma Salvem el Bicing, creada por unos voluntariosos estudiantes de la Universitat Pompeu Fabra, lee un manifiesto de manual. «No se puede hacer nada sin contar con las personas», «subir el precio de esta manera significa cargarse el servicio», «la fuerza de los ciudadanos es imparable». Entre los oyentes, la plana mayor del PSC de Barcelona, con Jordi Martí al frente, Jordi Portabella (UpB) y Ricard Gomà (ICV-EUiA), que sacó a pasear una bicicleta que por su aspecto bien pudo presenciar la inauguración del primer carril bici de la capital catalana, allá por los primeros años 90.
«¡Guillotina!», grita uno pasado de vueltas . «Trias, dimisión», cantan las cerca de 300 personas que miran hacia el edificio que ocupa Xavier Trias. No hay gritos, pero sí el intenso grilleo de los timbres, a cual más agudo y, según como, doloroso para el oído. Se echa de menos a algún representante del PP. Es conocida la afición de Alberto Fernández Díaz por las motos, pero su voto a favor de la proposición socialista de instar a la retirada de las tarifas de la bici pública hacía pensar que quizá algún concejal conservador se animaría a desempolvar su tarjeta del Bicing. No fue así. Acabada la concentración, llegó el momento del paseo, similar al que cada primer viernes de mes realiza el movimiento denominado Masa crítica, al que cualquier ciclista está invitado a unirse. Se trata de un paseo de improvisado recorrido que empieza siempre a las ocho en punto de la tarde en el Arc de Triomf. El próximo viernes hay convocatoria, pueden animarse.
Una gran familia
Gomà es el único político que se suma al rondo. Via Laietana, Roger de Llúria, Aragó.... Y Balmes. Resulta que el cruce de estas dos calles es el que marca toda la semaforización de la ciudad. Es el epicentro capaz de colapsarlo todo, aunque ojo, no es este el objetivo. Unos chicos agitan sus cervezas en un bar, y como no pueden aplaudir, gritan a favor sin saber muy bien de quién ni por qué. En el paseo de Gràcia, unas turistas saludan con la mano y hacen fotos. No ven pancartas, así que les debe de parecer un grupo de amigos. De hecho lo son. Aunque se produzcan cerca de 120.000 desplazamientos diarios en bici, los ciclistas urbanos, dada su fragilidad y, a veces, soledad, resultan ser una gran familia.
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