España no solo es uno de los principales países consumidores de videojuegos en el mundo. También tiene talento para desarrollarlos, lo que se refleja en su creciente industria de producción, con títulos como Invizimals (del estudio Novarama), Castlevania Lords of Shadows: Mirror of Fate (Digital Legends) y Tintín: El secreto del Unicornio (Ubisoft), entre otros. Catalunya es uno de los polos de creación, al concentrar el 40% de la producción de videojuegos en el país. Una industria que, además, es de las pocas que sigue creciendo.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 29 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En Catalunya hay unas 70 empresas dedicadas a producir videojuegos, que dan empleo a más de 500 profesionales y publican unos 130 títulos al año. Son compañías jóvenes (la media de edad es de cinco años) que generaron una facturación conjunta de 50 millones de euros en el 2011, explicó ayer el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, en la feria Gamelab. La cifra es «cinco veces mayor a la del 2010», cuando las ventas generadas fueron de 10 millones, destacó Gerard Fernández, director general de Digital Chocolate. Esto no quiere decir que toda la facturación se quede en Catalunya, ya que algunos estudios trabajan para terceros o son filiales de multinacionales, por lo que va a parar las cuentas de otras compañías. Por eso se habla de la facturación que genera el sector.
INTERÉS POR BARCELONA / Fernández espera que este año se superen los 80 millones de euros, ya que algunos estudios ubicados en Catalunya «se han hecho fuertes» y además hay otras compañías europeas interesadas en abrir oficinas en Barcelona.
El director de Digital Chocolate presentó ayer Devicat (Desenvolupadors i Editors de Videojocs a Catalunya), asociación que preside y que está impulsada por representantes de otras cuatro grandes empresas de Catalunya: Xavier Carrillo (Digital Legends), Daniel Sánchez (Novarama), Horacio Martos y Andrés Bou (Social Point) y Maria Theresa Cordón (Ubisoft). La asociación nace con la voluntad de ser un interlocutor con la Generalitat para «hacer crecer el tejido industrial», explicó Fernández. «Que Catalunya sea el Silicon Valley de los videojuegos». Berlín y Helsinki (donde está Rovio, los creadores de Angry Birds) son el referente de esta industria en Europa.
Devicat es la primera asociación catalana de este tipo -a nivel estatal está la Dev- y la voluntad es que en un futuro se sumen las compañías pequeñas. Empresas como Beautifun Games, de Sabadell, de solo cinco trabajadores. Su fundador, Aniol Alcaraz, promovía ayer su primer videojuego, Nihilumbra. El título está disponible para iPhone, iPod y iPad. «Los juegos para móviles es uno de los caminos más fáciles para empezar, los de consola de sobremesa son más costosos y piden más experiencia», reconocía Alcaraz. Beautifun Games contó con la ayuda económica familiar. El presidente de Devicat destaca que uno de los problemas de las empresas pequeñas es que no saben cómo acceder a inversores privados. Lograr ese contacto, explica, es otro objetivo de la entidad.
Gonzo Suárez, asesor del Gamelab, opina que en España falta asociacionismo, ya que los intentos que se han hecho no acaban de despegar, informa Josep M. Berengueras. «Lo que se está haciendo en Catalunya es muy bueno», dijo. «Países como Francia o el Reino Unido tienen una marca importante, venden su imagen como país desarrollador. A nosotros nos falta eso, queremos hablar con las instituciones para avanzar en este sentido», añade Suárez.