El Periódico

LUCHA DE UN PROYECTO SOCIAL EN CIUTAT VELLA

El gimnasio social Sant Pau exhibe músculo y poderío en Sant Jaume

La cooperativa del Raval muestra su esencia plural y rebelde frente al consistorio en búsqueda de ayuda

Tiene una orden de desalojo para el próximo enero, pese a contar con el reconocimiento del barrio y el ayuntamiento

Usuarios del gimnasio Sant Pau se exhibieron frente al Ayuntamiento para tratar de salvar el equipamiento deportivo del Raval.

JORDI COTRINA

Usuarios del gimnasio Sant Pau se exhibieron frente al Ayuntamiento para tratar de salvar el equipamiento deportivo del Raval.

Domingo, 20 de noviembre del 2016 - 17:59 CET

El Raval rebelde ha tomado este domingo la plaza de Sant Jaume. La excusa era reivindicar el gimnasio social Sant Pau. Mostrar lo que hacen, quiénes lo hacen y por qué lo hacen en "la plaza del poder". Pero en realidad de lo que se trataba era de exhibir orgullo de barrio y advertir a la "Barcelona de postal" que piensan plantar cara. Por unas horas han sido los turistas los que han tenido que abrirse paso entre los vecinos de Ciutat Vella para poder cruzar la plaza; lugar que ha sido escenario, primero, de las muchas y variadas actividades que se realizan en el gimnasio cooperativo, y, después, altavoz de las diferentes luchas que estos días se batallan en el barrio. "La resistencia del Sant Pau es la resistencia del Raval", resume Gemma Sáez, presidenta de la cooperativa, con una orden de desalojo para el próximo mes de enero por impago.

En la fachada de montaña, frente al Palau de la Generalitat, un numeroso grupo de señoras del Raval de toda la vida -no por pedigrí, sino por los años a la espalda-, hacen una clase de tonificación, como la de todas las semanas en el gimnasio; mientras a pocos metros un numeroso grupo de personas algo más jóvenes hacen una exhibición de capoeira o de acroyoga justo frente al moderno pesebre que el ayuntamiento está ultimando en el lugar.

DE BOXEO A CAPOEIRA

Mientras, ya en el lado mar, otro grupo practica boxeo, ante la atenta mirada de unos señores ataviados con la camiseta del 'Salvem Sant Pau'. "Somos unos 20 que vamos todos los martes y los jueves a las siete de la mañana. Hacemos deporte y después desayunamos juntos", explica uno de ellos, que es interrumpido por una de las cooperativistas del gimnasio que les indica que tienen su mesa a punto. Lo dice señalando la mesa con mantel a cuadros y el porrón, idéntica a la que les prepara todas las semanas en el gimnasio.

La esencia del Sant Pau es esa combinación de señoras del Raval, de 'trans' -es el único gimnasio de la ciudad con vestuario específico para el colectivo-, y de simpapeles (tienen un convenio con el Sindicato Mantero). Un lugar en el que se trabaja también con el Casal dels Infants, y donde se organizan sesiones de natación para bebés con madres musulmanas (allí pueden bañarse vestidas sin ser juzgadas). 

Este miércoles la comisión de Urbanismo del ayuntamiento rechazó la propuesta de la CUP de expropiar el edificio, pero todos los los grupos mostraron la "necesidad" de "salvar el proyecto". "El martes tenemos una reunión con la propiedad- avanza Ernest Morera, portavoz de la cooperativa- A ver".

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