Como los mercados son reflejos de la ciudad, el de la Boqueria tiene su paseo de Gràcia en el eje central. Es el lugar donde se extasían los turistas que hacen fotos del magnífico escaparate de Soley. Según el propietario -la sexta generación de la parada más antigua del mercado, abierta en 1864-, son unas 2.000 fotografías diarias. Aunque a los malhumorados les moleste la aglomeración, un puesto así es una seña de identidad. En este meridiano de la Boqueria, las opciones sabrosas nos llevan al retrato mental de tomates kumatos y de Montserrat, plantados en Sant Pol, primera prueba de que por un precio asequible -4,90 euros el kilo- podemos cocinar con lo mejor.
Información publicada en la página 45 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si la parada de Soley es el glamur internacional, el pasillo 7, el último en sentido descendente de la Rambla, está frecuentado por la amplia cofradía de gastrónomos estrictos que gustan de la caza. Poco a poco Avinova, reino de la familia Capdevila, se llena de piezas dignas de una carta de primera, que, sorprendentemente, no es muy cara dado que el jabalí, mejor dicho el jabato para guisar, está a un precio módico. La perdiz y el faisán, pluma de alta cocina, tampoco están por las nubes, ya que se sitúan a 11 euros la pieza, desplumada y despiezada. De momento, los aficionados a preparar la liebre a la royal disponen de ejemplares del secano de Aragón a 10,50 euros el kilo. Un día de estos, los cazadores nos sorprenderán con las liebres del Pirineo, que siempre resultan más jugosas.
EL REINO DE LAS SETAS / Otro rincón del mercado de paseo obligado es Petràs, el Wall Street de las setas, donde encontraremos las cotizaciones que rigen en el sotobosque. Siguiendo el esquema de máximo sabor dentro de una economía ajustada, debemos prestar atención a los rovellons, que marcan entre los 15 y los 30 euros el kilo. Alerta con el camagris a 14 euros y las carreretes a 16 euros, el mismo precio del rossinyol. Las llenegues negras recolectadas en los bosques catalanes cotizan como las más caras, a 22 euros.
En otras plazas también hay puestos llenos de pulsiones gastronómicas. Luis Contreras, en el mercado de Felip II, sigue fiel a la calidad de las vacas y bueyes con pedigrí gallego. Vende un entrecot de muy buen comer a 21,99 euros el kilo. De acuerdo que es un precio de día festivo, pero también por menos de 10 euros disponemos de unos bistecs de buey que son una perfecta alternativa. Es el juego positivo que ofrecen los mercados destaca la rica diversidad que se plantea en el puesto de Nati, en la Abaceria, gracias a unos bonitos de dos kilos que dan para varias recetas. O en la parada de los jóvenes rockeros José y David, en la plaza de Fort Pienc, que nos tientan con una dualidad de castañas, las gallegas y otras enormes procedentes del Bierzo.