El boom boom del diseño, junto con la repostería originaria de más allá de nuestras fronteras, han llegado, para quedarse y ampliar las miras de la pastelería barcelonesa. El miedo a las calorías pierde fuerza frente a la satisfacción inmediata que proporcionan los dulces y que en estos tiempos llegan a ser casi balsámicos para el ánimo. Un placer que cada vez triunfa más en la ciudad, con decenas de establecimientos implantados sobre todo en Ciutat Vella y el Eixample y que supone un capricho asequible para ciudanados y turistas. Son muchos los que cada vez frecuentan menos los restaurantes por la crisis, pero sí se permitan estos extras. Sea para consumir in situ, relevando socialmente a las viejas cafeterías, o para llevar a casa.
Información publicada en la página 36 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 08 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pasteles en forma de nuestro bolso fetiche o del dibujo animado favorito del niño, galletas que pueden customizarse con textos y fotos, adaptando la forma deseada por el cliente, son solo algunos ejemplos, pues la imaginación, en estos momentos, es el único límite. Los clásicos bombones pueden sustituirse, por ejemplo, por los coloridos macarons, los contundentes canalés o, el que parece ser la estrella del momento, el cupcake. El imperio del chocolate crece y los más artesanos y sibaritas se visten de diseño.
En repostería, educar al paladar de estos recién llegados no ha sido tarea fácil. «Al principio fue un poco difícil, era algo nuevo. Había que explicar y que lo probaran. La gente lo veía con cara rara. Primero jóvenes, luego se fue sumando gente más mayor y ahora, tenemos un público muy amplio», explican desde Lolita Bakery (Portal Nou, 20 y Provença, 267). Este reducto vintage, que cuenta con un coqueto espacio de degustación, es una clara apuesta por lo cien por cien artesanal. «Participamos cada jueves en la fiesta cupcake de la Sala Apolo y para los VIP's de conciertos, como el de Rihanna en el Sant Jordi», apuntan.
Otros recintos de este estilo son Florentine Cupcake & Cookies (Calders, 3), Be Delight (Ronda del General Mitre, 39) y Victoria's Cakes (Laforja, 17). La clave del éxito de estos nuevos pasteles y customizadas magdalenas en la capital catalana no es solo una. La personalización y el toque made in Spain son algunas de ellas. «Cada encargo es como un traje a medida», apuntan desde Manenas (Pegàs, 7), pastelería por encargo que, además, ofrece cursillos y tiene a la venta material para casa. Su copropietaria Sonia Rincón apunta el segundo secreto: «Estéticamente son iguales que los americanos, pero los adaptamos al gusto nacional, con ingredientes de aquí».
MÁS CÓMODOS / Los cupcakes, además, añaden un plus de comodidad. «Es igual que un pastel, pero mucho más práctico. Ofrece la posibilidad de llevar distintos sabores y cada uno coge el que quiere, además, no hay que servir ni cortar», explican desde Lolita Bakery.
Cup and Cake Barcelona (Enric Granados, 145 y Tallers, 79) fue creada hace más de un año por Manex Susaeta, que tras vivir en Londres y Canadá tenía claro que en Barcelona había «grandes pasteleros» pero mucho espacio para la repostería de tradición anglosajona, aunque vestida con personalidad propia. En la sede del Eixample cuenta con su propio obrador. «No vendemos nada que no preparemos nosotros, con las mejores materias del mercado», insiste. «Lo bueno siempre gusta», argumenta, al hablar de la paulatina penetración de sus productos en la ciudad, que en un 50% se consumen en la zona de degustación de la tienda. Además de las variedades de cupcakes también despacha todo tipo de repostería casera.
Les Plaisirs de Marie Antoinette, una nueva pastelería francesa abierta el pasado julio, tiene como producto estrella el macaron. Violeta, café, chocolate, vainilla, piña colada con coco... y así hasta 21 sabores diferentes. «Para una boda, en vez de bombones. Algo diferente a lo tradicional», expone la encargada, Elisa Vernengo. Galletas bretonas, mermeladas, canalés y brioche francés son otros de sus productos.
En menos de un mes, Vegan Bakery (plaza Allada-Vermell, 19), se ha convertido en un referente para todos los españoles veganos (personas que comen productos 100% de procedencia vegetal). «Hay una tendencia a cuidarse cada vez más y comer más sano», apunta como un nicho de mercado la copropietaria Gemma Bonnemaison. «La gente vegana se mueve mucho. Somos de las únicas pastelerías veganas en España y ya nos han intentado hacer pedidos desde Valencia, Madrid y Zaragoza», apunta. La potente oferta la integran donuts, cupcakes, pasteles, cookies y brownies, todo ello sin huevo y sin leche. «Por ejemplo, sustituimos el huevo por algas de agar-agar», explica Bonnemaison.
También parte de una idea importada la empresaria brasileña Marina Hamam, que tras elaborar durante años el popular pan de miel de su país, decidió hacerle hueco en la capital catalana con Marina Mel (Diputació, 207) hace tres meses. Una delicia que crea personalmente con diversos rellenos y coberturas (ver reportaje), y que acompaña de una selección de mermeladas y chocolates, con un empaquetado y presentación muy cuidados. «A la pastelería de la ciudad le faltaban novedades y ahora hay muchas que están de moda», dice.
En el capítulo del cacao, Xocoa ya es todo un referente. Lo instigaron una familia de maestros chocolateros que unió «la experiencia y artesanía a la creación de nuevos conceptos y miras». Y el resultado es un repertorio sin fin de bombones, turrones, snacks, galletitas, figuras y toda suerte de creaciones (hasta con oro comestible), con tres tiendas en Barcelona. Más reciente es su nueva creación (hace un año), la marca Demasié (Princesa, 28 y, con cafetería, en Roger de Llúria, 8), tentación para fans de galletas espectaculares.
23/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Deportes
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad