Los viajeros de El Prat vuelven a despegar desde hace dos años. En las estadísticas claro está. Pese a la crisis general la infraestructura registra récords de pasajeros un mes tras otro. Este crecimiento se concentró en el 2011 en la veterana T-2, pues la flamante T-1 se mantuvo estable. Y ha seguido con cifras espectaculares este año: 21,7% más de pasaje de enero a septiembre hasta un total de 8,6 millones. El renacimiento de la T-2, que en el 2009 perdió la mayor parte de la actividad con el traslado masivo de aerolíneas, ha dejado desfasada la oferta comercial que continuó abierta tras la mudanza. Para adecuar esta a la demanda, la directora de El Prat, Sonia Corrochano, anunció ayer la apertura de 13 tiendas hasta mediados del 2013 lo que casi duplicará la superficie comercial de los 11 establecimientos actuales.
Tránsito de viajeros junto a la escultura de Fernando Botero en el vestíbulo de la terminal T-2 B del aeropuerto de El Prat, ayer. JOAN PUIG
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 11 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«La T-2 no es una terminal ni vacía, ni abandonada, ni solo de vuelos baratos o low cost», remarcó de entrada Corrochano. Si se compara el pasaje de este año, añadió, es nada menos que el «quinto aeropuerto de España» después de Madrid, El Prat en su conjunto, Palma y Málaga. Y continuó remarcando que en ella operan 60 aerolíneas, 42 de corto radio y 18 de larga distancia, que en algunos casos ofrecen clase business.
«No solo están Ryanair y Easyjet», aseguró. Aquí operan las rusas Transaero y Ural, un mercado que crece mucho (un 46,4% de aumento en lo que va de 2012) y que se concentra todo en la T-2, la canadiense Air Transat, la paquistaní Pia, o la escandinava Norvegian y la alemana Germanwings. De esta dijo la directora de El Prat que es cuestionable que sea de bajo coste ya que ofrece un servicio igual al de Lufthansa.
PROCESO ABIERTO / Se prevé aumentar de 5.200 a 9.100 el total de metros cuadrados de superficie comercial con la apertura de las 13 tiendas. Entre ellas habrá dos de moda (el sector que más factura y hasta ahora inexistente en la terminal) y una de joyería, zapatería, regalos, gafas, prensa o fotoelectrónica. Dos serán duty free, libres de impuestos, y una, de las llamadas pasante al estar en el camino que deben seguir los viajeros hacia sus aviones. Se ha abierto el concurso para adjudicar ocho locales por un periodo de cinco años. Otros dos ya han sido asignados.
La mayoría de establecimientos se ubicarán en la zona central de embarque de la T-2B, pero también habrá dos de nuevos en el edificio A y en el C. Para mejorar además el aspecto de la terminal y aumentar la visibilidad se estudia desmontar estructuras de locales cerrados desde el 2009. Si en el futuro es preciso reabrirlos se restituirán los cubículos.
SEGURIDAD Y PASAPORTES / La T-2 ampliará asimismo los puntos de paso en los controles de seguridad y de pasaportes. Corrochano tiene además el propósito de facilitar a los viajeros un «tránsito más agradable» por estos lugares donde son escrutados.
Existen aerolíneas que operan fuera de las grandes alianzas que prefieren la T-2 a la T-1 porque los desplazamientos entre facturación y embarque son más cortos (supone menos personal) y por el enlace a la estación de tren. Un paso este que suscita, sin embargo, quejas recurrentes por su longitud, falta de cintas transportadoras y climatización, y por un entorno descuidado por el retraso de la L-9 del metro.