La política municipal barcelonesa está viviendo estos días uno de esos cambios de tendencia que tanto se adecuan a lo que pretende el alcalde, Xavier Trias. Agotados los tiempos de la entente cordial con el PP, cuya máxima expresión fue la aprobación de los presupuestos, CiU busca ahora en el PSC el apoyo necesario para sacar el Plan de Acción Municipal. Los socialistas se hallan más que dispuestos a explorar ese posible pacto. No en balde ven en esta negociación una posibilidad de salir del ostracismo que comporta estar en la oposición municipal, lo que a nivel mediático supone vivir, como una vez definió Alberto Fernández Díaz, «poco menos que en Siberia».
Información publicada en la página 39 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 09 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Análisis socialista: el panorama político en Catalunya apunta a un adelanto electoral y a una enfatización del eje Catalunya-España en el que tanto CiU como PP se hallan tan a gusto. Ni que sea porque así no se habla de recortes. Las draconianas medidas del Gobierno de Mariano Rajoy, también con los municipios, empezando por la falta de inversiones, impiden además, ni que se quisiera, que se prolongue el idilio entre ambos partidos. Y no solo pensando en el PAM, sino yendo más allá: los presupuestos para el 2013.
Premisa socialista: Ante este panorama, dicen, hay que evitar que Trias se haga la «víctima», con el soniquete de nadie quiere pactar en un momento tan difícil para la ciudad. Al mismo tiempo, la endeblez del gobierno convergente con sus 14 concejales debe ser visible.
Conclusión socialista: reunión de Gabriel Colomé, Assumpta Escarp y el coordinador del grupo, Salvador Illa (por parte socialista), con Joaquim Forn, Sònia Recasens y el gerente Constantí Serrallonga (del equipo de gobierno) y acuerdo en empezar a explorar la posibilidad de un pacto.
EXPLORAR LAS ZONAS GRISES /Conscientes de que si empiezan por las llamadas líneas rojas, es decir aquellos puntos irrenunciables, los contactos duran lo que tardan los reunidos en apurar el café, ambas fuerzas optan por empezar, primero, a concretar las propuestas, y, después, por comenzar a debatir sobre las zonas grises, es decir, aquellos puntos que puedan ser más o menos cercanos.
El PSC para llegar a un acuerdo precisa, obvio es, conseguir trasladar la sensación a la ciudadanía y a su militancia de que gracias a su tenacidad ha conseguido suavizar algunos de los aspectos más polémicos de la gestión de Trias, por ejemplo, en cuanto a las guarderías.
Los convergentes, por su parte, necesitan que se visualice su perenne ánimo de mano tendida, siquiera por necesidad aritmética, sin que ello revierta en una imagen de abandono del propio proyecto.
¿Y qué piensa el PP de todo ello? Pues asisten expectantes. «¿Van a aceptar los socialistas la ampliación de la normativa de civismo, con respecto a la prostitución?», se pregunta una voz del grupo municipal, a título de ejemplo de lo difícil que puede ser la conjugación de intereses entre ambos partidos. Y sentencia: «Como pacten el PAM con CiU, los socialistas van a tener que estar callados y aguantando críticas los tres años que quedan de mandato.