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CONFLICTO INTERNO DE LOS SOCIALISTAS de la capital catalana

El PSC apoya la abstención en el PAM entre ataques a Jordi Martí

El partido no permitirá al líder municipal negociar las cuentas del 2013

La federación supedita el pacto con CiU a lo que Trias negocie con Portabella

Sábado, 15 de septiembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
XABIER BARRENA
BARCELONA

Si Jordi Martí quería fajarse una fama de caballo cimarrón que sigue su camino, aunque este choque, siquiera en las formas, con su partido, a fe que lo ha conseguido. No se trata de una reedición de los históricos duelos entre el desaparecido Antonio Santiburcio y Pasqual Maragall, pero el volumen de críticas que ayer recogió el presidente del grupo municipal por parte, sobre todo, de la ejecutiva de la federación de Barcelona fue grande. Muy grande. Para el archivo queda que el consejo territorial de la delegación socialista barcelonesa, un órgano consultivo por el que pasan las propuestas que el consejo de federación (máxima autoridad entre congresos), dio por buena la propuesta de abstención en el PAM (plan de acción municipal) que Martí (Jordi) les planteó. Eso sí, con una salvedad. Esa abstención queda a expensas de lo que negocie CiU con UpB (cuyos votos precisa para aprobar finalmente el guión de ruta.

Jordi Martí antes de ofrecer, el pasado jueves, la conferencia en la sede de la editorial RBA en el 22@. JORDI COTRINA

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Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Lo que quedó claro ayer, gracias también a la doble ronda de intervenciones que se abrieron, frente a la única habitual, es que el crédito que la federación ha dado a Martí (Jordi) se ha acabado. No habrá, pues, opción a que el presidente del grupo municipal se siente, ni tan solo, a negociar los presupuestos de la ciudad para el 2013, como desearía el propio Martí (Jordi) y el alcalde, Xavier Trias.

Si el líder municipal osara desafiar las directrices del partido podría ser, incluso, destituido: «Es mejor enrojecer una vez que ponerse morado 10», señaló a este diario un miembro de la ejecutiva de la federación.

NERVIOS ENERVADOS / El que el Martí municipal diera por hecho, el jueves en una conferencia en RBA en el 22@, el acuerdo con CiU para abstenerse y permitir que el PAM se apruebe, sin haber pasado aún por las instancias de la federación, ha enervado los nervios entre las bases y muchos cuadros. Esta indignación fue fácilmente palpable en el mismo auditorio donde se celebró el acto.

En contra de Martí (Jordi) ha jugado, incluso, el calendario. Que la noticia del pacto llegara, a través de EL PERIÓDICO, el miercoles, el día siguiente a la Diada y con una CiU más independentista que no ha agradado un pelo. «Si se hubiera producido el acuerdo en julio, hubiese sido muy diferente», razonó una fuente de la federación.

Y si todo encaja tan mal, ¿por qué se acepta la abstención? Porque rechazarla pondría en serios aprietos al primer secretario de la delegación barcelonesa, Martí (Carles). Y es que este acumularía un currículo nada edificante: Ser el primer secretario que pierde Barcelona; el que mantuvo al frente de la lista a Jordi Hereu, pese al consejo de muchos, el que conformó las listas, el que eligió al sucesor de Hereu (Jordi Marti). Si a todo esto se añade un grupo municipal de nuevo descabezado -Martí (Jordi) ya señaló el jueves que se marcharía si el partido coarta su libertad de movimientos- la resultante es demoledora. Un nuevo cambio de líder del grupo municipal sería tanto como ofrecer ya en bandeja el triunfo a Trias en el 2015.

CHAPARRÓN SOBRE MARTÍ / La reunión, como gusta decir ahora a la juventud, no fue tensa, sino lo siguiente. De las 29 intervenciones que se realizaron en la primera ronda, solo hubo una en favor de Martí (Jordi). Se oyeron frases como: «Hemos perdido la confianza (en Jordi Martí); «la abstención es un sí cobarde»; «es un riesgo temerario». Todas las intervenciones, según un asistente, fueron personalizadas en él.

Otra voz describió así el cuadro: «Jordi Martí oyó pero no escuchó. No estaba cómodo, pero pareció como si hubiera abierto el paraguas para aguantar el chaparrón».

Martí (Jordi), por su parte, respondió que deseaba «la misma autonomía como si fuese alcalde» y que «nunca» se sentaría a negociar sabiendo de antemano que no llegaría a un pacto. Y sentenció «no diré nunca cosas en las que no crea. Yo nunca seré el problema».

Y es que si los cuadros orgánicos fueron la mitad de duros que las bases, a tenor de lo leído por ejemplo en Twitter, la reprimenda fue de aúpa. Hubo quien recordó que en la misma resolución del congreso de febrero que ungió a Jordi Martí como líder municipal se obligaba al grupo socialista en el ayuntamiento a hacer «oposición».

Muy activos se mostraron las juventudes socialistas, lo que valió el juicio de un buen conocedor de las interioridades: «Eso es que alguien les ha dado vía libre». H

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