CONFLICTO POR UN EQUIPAMIENTO EN SANT MARTÍ

La Flor de Maig bis

Dos colectivos asamblearios de Poblenou 'okupan' desde hace 10 días el edificio de la antigua cooperativa obrera cerrado en junio

Martes, 30 de octubre - 00:00h.

La consigna-deseo «la Flor de Maig és del barri», coreada como una suerte de mantra la tarde del pasado 1 de junio durante la manifestación contra el cierre del popular ateneo del Poblenou, forzado por el equipo de gobierno con el argumento de la inasumible carestía de su alquiler, se tornó realidad hace una semana. El sábado 20 de octubre, decenas de vecinos hicieron pública la recuperación del espacio con una fiesta de reinauguración del espacio, que quieren convertir en un centro social con un modelo de gestión «vecinal y horizontal». La okupación del espacio cuenta con el apoyo de la gran mayoría del tejido asociativo del barrio con el objetivo de que se convierta en punto de encuentro.

Los primeros proyectos que la Plataforma per la Recuperació de la Flor de Maig, impulsada por la Asamblea Social del Poblenou y la asamblea de jóvenes Arran, pretende llevar a cabo en el espacio tienen un marcado carácter de «transformación social», como les gusta decir. Tienen la intención de abrir pronto un centro de información laboral, de asesoramiento y de ayuda a personas en riesgo de desahucio, de información de las cooperativas de consumo del Poblenou, de asesoramiento para la creación de nuevas cooperativas laborales, un aula de estudio y un servicio de bar a fin de financiar el proyecto.

La implicación de las cooperativas no es casual. Otro de los empeños del barrio -de este grupo de vecinos, al menos- es que el edificio recupere su «función original».

Una portavoz del distrito de Sant Martí apunta que se trata de un asunto «privado», ya que desde el pasado 31 de mayo el ayuntamiento, cuando acabó el contrato de alquiler que ligaba la histórica construcción al municipio desde los años 70, ya no tiene ninguna vinculación con el edificio ahora okupado, de propiedad privada.

De todos modos, esa misma portavoz apunta que, tras la rescisión del contrato y debido a las insistentes peticiones vecinales, el distrito pidió a Hábitat Urbano que estudiara la posibilidad de que la antigua cooperativa obrera pasara a ser calificada como equipamiento. «Se pidió que se explorara esa vía en su momento y el asunto está sí. La ocupación no ha cambiado nada. Se trata de un tema que se resolverá por la vía judicial y sobre el que el ayuntamiento no se va a pronunciar», sentencia la citada portavoz municipal.

CONTRA EL 22@ // Con el «rescate» de la cooperativa Flor de Maig, creada en 1890, la plataforma también pretende denunciar la gestión urbanística del proyecto 22@. A sus ojos, toda la transformación del barrio ha ido dirigida a las necesidades de la marca Barcelona, «a concentrar empresas vinculadas a las tecnología de la información, y no en cambio a los intereses y las necesidades de los vecinos».