Shenzhen posiblemente suene a chino, nunca mejor dicho, a muchos barceloneses. Pero desde ayer está emparentada con la capital catalana y comparte futuros negocios. Para que se sitúen, la nueva hermana -convenio mediante-, está cerca de Hong Kong, no forma parte de la ruta turística del país y en 32 años ha pasado de tener 30.000 habitantes a 15 millones, convirtiéndose en epicentro tecnológico y de innovación de China.
La descomunal ciudad, con una población joven que puebla vertiginosos edificios de 30 a 40 plantas, aglutina algunas de las empresas más punteras del país. Razón suficiente para que la delegación barcelonesa que encabeza el alcalde Xavier Trias en misión promocional por China hiciera ayer escala de honor para tratar de reclutar inversores. Primero se imponía el asunto protocolario, porque en el país asiático no hay business que valga sino es previo coqueteo con sus administraciones. Y como los chinos suspiran con la marca Barcelona, y Trias por el potencial económico de aquellos, hermanarse fue un ritual no exento de estrategia comercial. «El futuro es Shenzhen», dijo Trias, admirado ante los consumos energéticos más bajos del país asiático.
Para sellar esta interesada amistad, el alcalde Trias se metió en el bolsillo a su homólogo Xu Qin, culé declarado, obsequiándole con una camiseta del Barça. Y le aseguró que los miles de chinos residentes en Barcelona - «solidarios y trabajadores»- están felices de vivir junto al Mediterráneo.
Encuentros desdibujados
Con el pacto a modo de vaselina, la maratoniana jornada de 14 horas pasó al cuerpo a cuerpo con empresarios anónimos candidatos a invertir en Barcelona. ¿Resultado? Desigual. Como ha sucedido en otras ciudades, los encuentros con decenas de aspirantes quedan desdibujados. Para muestra, algunos de los presentes durmiendo a pierna suelta. Y quejas de falta de concreción. Los chinos son prácticos y quieren saber qué ventajas fiscales, precios por terrenos industriales y facilidades les esperan en la capital catalana, como expresó alguno tras la presentación.
Más productivas son las visitas a megacorporaciones con las que ya existen conversaciones previas, aunque el discurso peque de generalista. «Tenemos puerto, aeropuerto, zona logística» o «somos un destino turístico de primer nivel», se argumenta a un público acostumbrado a medir todo con cifras. No obstante, el tour de Trias avala que «hay verdadero interés en China por apostar por Barcelona».
La primera visita de la tarde, al rey de las telecomunicaciones chinas y una de las principales compañías del mundo, Huawei, subió la moral al nutrido equipo barcelonés. Responsables de la firma, líder mundial como proveedora de servicios TIC, manifestaron su voluntad de integrarse en el proyecto de Smart Cities (ciudades inteligentes, con las nuevas tecnologías al servicio de la sostenibilidad) que lidera Barcelona. Es una de las patas que vertebran la capitalidad del móvil de la ciudad, donde se ansía la presencia de Huawei.
Agustí Cordón, director de la Fira de Barcelona, hizo la presentación que persigue el fichaje de Huawei, que en su complejo de Shenzhen cuenta con 40.000 empleados, mientras que en España tiene 900, solo 15 de los cuales están en Catalunya, una situación que puede cambiar a corto plazo (ver página 24). El objetivo de la fundación del Mobile World Congress es que la firma china lidere los proyectos (de salud a movilidad) que integran su programa y aporte inversión, hasta ahora procedente de las administraciones públicas.
Nueva parada en la empresa BYD, de 180.000 trabajadores, que empieza a sonar en Barcelona porque es artífice del autobúas eléctrico que ha estado en pruebas en la ciudad, dando servicio a las líneas 44 y 55. El balance, según el concejal de Urbanismo, Antoni Vives, es «espectacular», lo que cuadra con el modelo de ciudad autosuficiente que persigue el ayuntamiento. Eso sí, no se trata de gastar en China, sino de rentabilizar contactos. Así que el objetivo municipal es adquirir unidades del bus, siempre y cuando haya acuerdo de precios y se estipule que parte de la fabricación, «por ejemplo la carrocería», se haga en casa, dijo Trias.
Sueño verde
El asunto puede concretarse en agosto, cuando la empresa china acudirá a Barcelona con una propuesta. Será solo la punta de lanza. La corporación es un prodigio en almacenamiento de energía, ese sueño verde que quiere liderar la capital catalana.