INICIATIVA EN FAVOR DE LA INCLUSIÓN

Al son de la integración

El coro de una escuela de educación especial del Guinardó acaba de grabar un disco de rock

La música es una herramienta para mejorar la autoestima

Miércoles, 11 de abril - 00:00h.

«A través de la música leen, estudian, memorizan, vencen miedos y se relacionan», resume Artur Fernández, profesor de la escuela de educación especial Mare de Déu de Montserrat, del Guinardó, y cantante de la banda Pool, que acaba de editar su primer disco junto al coro de exalumnos del colegio en una iniciativa pionera.

«El coro de la escuela empezó en el 2002, y rápidamente vimos que funcionaba. Los chicos suelen llegar al centro derivados de escuelas ordinarias, con importantes problemas de autoestima y una seria falta de motivación fruto en muchos casos del fracaso escolar. Cantar en el coro supuso un gran cambio para muchos. ¡Incluso pedían letras para estudiarlas en casa!», prosigue Fernández sin ocultar su orgullo.

Desde hace ahora una década, cuando todo empezó como un coro de colegio más --con las características propias de los chicos de este colegio-- hasta hoy, cuando están inmersos en la preparación de un concierto que servirá de presentación del disco, han pasado muchas cosas. «En todo este tiempo hemos aprendido mucho todos. Tanto los alumnos como yo», explica Fernández, quien siempre ha creído firmemente en la eficacia de la música para superar las dificultades de aprendizaje.

Choque generacional

Además de todas las bondades ya relatadas, para Fernández es vital el papel integrador de este proyecto. «Para la escuela es fundamental que los chicos salgan a la calle. Que tengan contacto con la sociedad. Que puedan buscar la inclusión social», subraya. Por eso, una vez formaron el grupo, lo primero que hicieron fue apuntarse a un circuito de coros de barrio. Para salir y relacionarse.

No obstante, el problema fue que el resto de coros estaban formados por gente mayor y ellos eran un grupo de adolescentes. «Nosotros cantábamos Bon dia y Boig per tu, y claro, desentonábamos entre los coros clásicos», explica el maestro cantante, quien optó entonces por apuntar al coro del colegio en el circuito de coros escolares. «Éramos la única escuela de educación especial, pero funcionó. Fue un paso más para la integración, el hecho de estar con chicos de su edad, e interactuar de tú a tú», cuenta. El punto álgido, recuerdda, fue la actuación que ofrecieron en el Auditori.

Y, pasaron los años y los chicos de aquel primer coro crecieron y dejaron la escuela; pero no quisieron renunciar a su pasión: la música. Así surgió el coro de exalumnos. «Nos pareció bueno que los chicos pudieran volver a la escuela, al salir de sus trabajos, y tuvieran la oportunidad de continuar con aquello que les llena», apunta Fernández, encantado de tener este trabajo extra.

Siguió pasando el tiempo, los chicos cada vez lo hacían mejor y el profesor, líder de la banda Pool, tuvo una idea: que colaboraran en su disco. Lo comentó con la banda, esta se mostró encantada y el disco ya es una realidad.

Además, en paralelo, están rodando un documental sobre la experiencia. Y advierten que no piensan parar aquí.