Mientras la crisis obliga a apretarse el cinturón a los barceloneses, la estampa de turistas haciendo cola -sí, esperando incluso largo rato- para entrar en una tienda de lujo del paseo de Gràcia es cada vez más habitual. Chocante para la ciudadanía pero común para los que llegan ávidos de supermarcas, más accesibles que en otras urbes, o bien por el puro placer de comprar fuera de sus países. El fenómeno es especialmente pujante en países más allá de la zona euro, que cada vez visitan más la ciudad y que además se encuentran con la facilidad de poder exigir la devolución del IVA en plena plaza de Catalunya. En esta oficina, impulsada por Turismo de Barcelona, el importe devuelto como tax free ha crecido un 334% en tan solo un año. El gasto extracomunitario del turismo en Barcelona representa un 40% del total en España, correspondiendo un 60% de esa suma al paseo de Gràcia.
El servicio de devolución local (pionero fuera de un aeropuerto) nació a principios del 2010. El objetivo era tanto facilitar los trámites al viajero como propiciar que al recuperar el importe de los impuestos este dinero pudiera volver a ser gastado en la ciudad. Y el resultado ha sido un éxito, incentivado por el crecimiento del turismo ruso y chino -dos grandes emisores extracomunitarios- en los dos últimos años.
Así, a lo largo del 2011 se retornaron un total de 3,5 millones de euros en tax free en la oficina de Turismo de Barcelona. Octubre fue el mes punta, con 474.689 euros, mientras que Rusia fue el principal cliente en número de operaciones, con 973. Le siguieron Brasil (471) e Israel (336), que incluso superó a EEUU. China y Singapur completan el mapa de mercados emergentes muy rentables para los comercios locales.
Fijando la vista no tan lejos, Barcelona encuentra en su país vecino, Francia, a su mejor cliente. Lo demuestra el balance de gasto en tarjeta de crédito (sin contabilizar las 4B) durante el pasado mes de marzo. Los franceses gastaron más de 26,6 millones de euros, que además representaron un 17,8% más que en el 2010. Por detrás se situaron los italianos (23,6 millones), los estadounidenses (13,9), los británicos (11), los alemanes (9,8) y los rusos y los holandeses (7,6). Los siguientes puestos los ocupan suizos, belgas y japoneses. En total, el gasto turístico ascendió a 165 millones, en un mes relativamente flojo si se compara con los centrales del año.
SECTOR RENTABLE / Es solo un ejemplo del dinero que deja tras de sí el turismo, sin contar hoteles, restaurantes y servicios. Y la ciudad ha pulido su artillería (con más tiendas de prestigio y más campañas promocionales de shopping) en los últimos años. Manel Casals, secretario general del Gremi d'Hotels de Barcelona, constata que cada vez son más los viajeros que llegan a la ciudad con el estímulo de las compras entre sus motivaciones de viaje. El experto detalla que también crece la demanda de personal shoppers, para ayudar a comprar especialmente a los que menos conocimiento tienen del sector y de la ciudad, mientras que el turismo adinerado de siempre tiene muy clara cuál es su ruta, que se circunscribe al eje de paseo de Gràcia y Diagonal.
El presidente de los comerciantes del paseo de Gràcia, Lluís Sans, destaca que el 24% del total del gasto extracomunitario en España va a parar al paseo de Gràcia (donde se invierte la mayor parte del 40% del total que araña Barcelona). Rusos y chinos son los filones con más potencial, y en consecuencia, incluso tiendas como Santa Eulàlia (con dos tercios de las ventas a cliente local) disponen ya de dependencia con dichos idiomas.