las investigaciones del triple crimen de la Sagrada Família se centran en el entorno familiar y de amistades de A. C., la chica de 16 años asesinada la tarde del viernes junto a sus abuelos octogenarios en el segundo segunda del número 287 de la calle de Sardenya, junto a la Sagrada Família. Las tres víctimas recibieron golpes en la cabeza, que conocedores del caso calificaron ayer de «salvajes» y que fueron propinados por el asesino con un objeto contundente. En la agresión no se utilizaron armas blancas, al contrario de lo que ayer afirmaban algunos medios.
Los tres cuerpos fueron hallados a media tarde por una hija del matrimonio y tía de la menor. Como informó ayer este diario, al llegar al escenario del crimen los Mossos hallaron pistas que les llevaron a pensar que el autor era una persona próxima a la familia que conocía bien el domicilio. Ahora han acotado la investigación en el entorno personal de la joven asesinada y confían en una pronta resolución del caso.
El titular del Juzgado de Instrucción número 27, que estaba de guardia el viernes, mantiene desde el primer momento un hermético secreto de sumario. Lo que sí se ha resuelto es el enigma del perro de la familia. El animal, blanco y pequeño, fue rescatado por los Mossos pasadas las nueve de la noche del maletero del viejo Mercedes blanco de la familia, aparcado cerca de la casa. Varios testigos declararon que tras el crimen vieron a un hombre dejar al perro en el coche, lo que llevó a pensar en un primer momento que ese hombre podría ser el asesino. No lo es, se trata de un familiar de las víctimas que acudió al piso y a quien los investigadores pidieron que se llevara al animal de la vivienda porque estaba alterando pruebas en el escenario del crimen. Nervioso, al hombre no se le ocurrió otra cosa que dejar al can en el maletero.
El alcalde Xavier Trias mostró ayer su pesar por el triple asesinato en la Sagrada Família.